Manuel Chouciño: “Intento crear actividades en las que se puedan encontrar tanto creyentes como ateos”

El párroco alicantino, al frente de San Salvador de Lérez desde agosto de 2025, apuesta por escape rooms, cerveza y un proyecto comercial para sostener un edificio de 50.000 metros cuadrados

Manuel Chouciño en el coro del Monasterio de Lérez.
Manuel Chouciño en el coro del Monasterio de Lérez. | I.L.

Manuel Chouciño (Alicante, 51 años) llegó en agosto de 2025 al monasterio benedictino de San Salvador de Lérez, en Pontevedra, donde se venera a ‘San Benitiño’ entre una mezcla de devoción, fe y tradición.

El complejo se sitúa sobre los conocidos como balcones del río Lérez, y desde su galería es imposible no admirar la belleza de sus vistas. Manuel recibe a Atlántico explicando su historia. “Hay un poco de injusticia con este edificio y lo que significa. Este es el origen de la primera estructura organizada de la Iglesia. Los monasterios son los primeros templos cristianos. Los benedictinos los implantaban y se encargaban un poco de la organización del territorio. El gran espectáculo de los benedictinos en Pontevedra fue crear el ‘espinareto’, la espina dorsal a la orilla del río Lérez hasta el Salnés. Ellos hicieron la organización eclesiástica de la zona y trajeron sanidad, porque en todos los monasterios estaba la farmacopea benedictina. En las cuadrículas plantaban las plantas medicinales y aromáticas que utilizaban para los remedios”.

Lleva más de un año al frente de este monasterio, al que llegó con nuevas ideas. ¿Qué balance hace?

Cuando llegas a un sitio que está un poco parado las acciones las defino como un desfibrilador. A mucha gente le sorprende que hagas actividades que son un poco fronterizas.

Organiza scape rooms, meriendas, karaokes… ¿Cómo se le ocurrió? ¿Funcionan?

Siempre he sido muy inquieto y hay que ver la necesidad que tiene cada sitio y cuáles son las vías para hacer crecer la comunidad. Lo importante es que haya una comunidad creyente que tire de los demás y que ofrezca hacia afuera lo que es nuestra fe y lo que representa el cristianismo. Lo importante es tratar de aumentar la comunidad, de querernos, preocuparnos los unos de los otros. Queremos compartir con los que no son creyentes también. Al final lo que buscamos es que la gente sea feliz y que no sufra. Y ahí nos encontramos todos. El problema de los desencuentros es que buscamos espacios en donde no nos vamos a encontrar. Yo lo que he intentado durante todo el año es crear actividades en la que se pueden encontrar tanto creyentes como no creyentes o ateos en un mismo espacio. Por eso, generar acciones para todos los públicos era la manera de acoger a más personas. Tratamos de buscar los espacios comunes como la música. Hicimos conciertos y allí nos hemos encontrado, comidas… El espacio de la mesa es muy importante. No nos paramos a pensar, pero el sacramento más importante que tenemos en la iglesia es una cena. Jesús hizo verdaderas barbaridades en mesas.

 Mantener una comunidad vecinal fuerte, ¿es una manera de que resista la Iglesia?

Hay que evolucionar según sea la sociedad y, a lo mejor, hay que cambiar el lenguaje. Nuestros valores, los del cristianismo, son universales. Después entra la parte creyente, en la que crees o no. Pero los valores cristianos son universales y para todos los tiempos. El problema está en que, a veces, la Iglesia no supo transmitir del todo esos valores. La Iglesia está compuesta de personas y las personas meten la pata. Hemos tenido momentos un poquito oscuros, y a veces los han pervertido (los valores) y se han hecho atrocidades. Tenemos que comunicar bien cuáles son y ajustarnos a ellos. Si uno de los valores es que tenemos que amar bien, incluso al enemigo, no podemos entrar con un hacha de guerra ya levantada para ir a hablar con las personas.

¿Cómo es su relación con los vecinos?

Soy párroco, junto con otros cuatro compañeros, de la Unidad Pastoral Pontevedra Norte. Yo estoy de cura de seis, que incluyen O Burgo, Lérez, San Vicente de Cerponzóns y Alba. También tengo muy buena relación con el resto de la Unidad Pastoral. Los vecinos, de momento, me van aguantando, aunque cuando le metes mucha actividad pues sorprende. Soy sacerdote 24/7.

“Estamos elaborando un bombón espectacular, que será la medalla de San Benito, y venderemos en el Monasterio”

Dentro del ‘merchandising’ del Monasterio se creó la cerveza Ollo Redondo. Todo un éxito.

Sí. Y en Navidad sacaremos la cerveza con chocolate con los belgas Puratos, que elaborará la pontevedresa NASA. Con los mismos colaboradores estamos elaborando un bombón espectacular, que será la medalla de San Benito, que venderemos en el Monasterio, y abriremos la tienda online. La cerveza Ollo Redondo la vamos a empezar a comercializar en Levante. Además, vamos la ginebra Nordés está diseñando el licor del monasterio, que se llamará Bieito.

¿Todo ello va destinado para financiar el Monasterio?

Evidentemente. Todo el complejo es un edificio que solo el perímetro son 50.000 metros cuadrados.

¿Qué particularidades tiene San Salvador de Lérez?

Es del año 915. Fue la fundación benedictina de la zona, y de aquí salieron los monasterios de San Juan de Poio y Tenorio. Trajo la espiritualidad benedictina, que es muy cañera. La regla de San Benito está ahí, junto a su espiritualidad del Ora et Labora, que es lo que le hizo sobrevivir. Ellos construyeron miles de fuentes en toda Galicia. Aquí, en el monasterio, hay una obra de canalización del agua que viene de tres kilómetros de una galería totalmente cerrada. Es una obra de ingeniería tan buena que, a pesar de que la mayoría de las fuentes están secas, la del monasterio baja el nivel pero nunca se ha agotado.

¿Será un milagro?

Bueno los milagros van por otro lado. La devoción a San Benito es tan potente quizá porque se trabajó mucho. Aquí han estado el Padre Sarmiento y el padre Feijóo, que fueron alumnos y profesores del monasterio y después fueron unos Grandes de la Ilustración. De ahí lo de buscar lugares comunes para podernos entender todos. En la cultura nos podemos encontrar creyentes y no creyentes.

“La canalización del agua aquí es una obra de ingeniería tan buena que la fuente del Monasterio nunca se ha secado”

¿Cuáles son los proyectos que tiene para San Benito de Lérez?

Lo que estamos sugiriendo a la administración es que nos ayude para tener un parking en condiciones. Necesitamos espacio para aparcamiento para poder traer grupos. Necesitamos poner en valor todo lo que tenemos aquí. Que se abra y que lo conozcan. El desarrollo comercial lo tenemos que hacer para mantenerlo. Nosotros no hacemos la producción, nosotros comercializamos. En sus tiempos, el Monasterio de Lérez tenía 8 kilómetros de viñas. Por eso vamos a tener una selección propia de vinos del monasterio, porque es su esencia. Nuestra línea comercial es la sección gourmet, consumibles para parroquias y la turística. A mí lo que más me interesa es que venga mucha gente. Me dijeron que por qué no plantar las viñas y yo les contesté: mejor plantamos gente. Tenemos un proyecto con la Diputación para abrir este espacio en un recorrido circular para que pueda venir la gente. Uno de mis sueños es tener un parque infantil potente, con la decoración e historia del monasterio. Una cosa bonita. Imaginemos llegar en coche, aparcar sin que te cueste nada y tener un sitio donde llevar al crío y poder pasear. Un espacio donde la gente pueda tener una clase de pintura, hacer actividades y hobbies que podamos incluir en la huerta. También vamos a hacer promoción por el norte de Portugal porque hay una gran devoción a San Benito. Tenemos un sitio precioso, unas vistas espectaculares y una historia muy antigua. Yo creo que podemos hacer algo grande. De hecho, este año triplicamos la asistencia habitual a San Benito de verano.

¿Por qué decidió ser sacerdote?

Fui un poco precoz. A los 8 años me influyó un misionero. Después tuve una adolescencia difícil, pero no me echaron del seminario.

¿Hay crisis de fe o un cierto refugio en ella?

En cierto modo está aumentando. Estamos en una sociedad de consumo. Como nos quieren medio aborregados y comprando sin parar, tú tienes una necesidad espiritual y la intentas acallar con las compras compulsivas. ¿Por qué intentamos aparentar lo que no somos en la redes sociales? El postureo de Instagram es un grito pidiendo auxilio de nuestra alma.

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