La ferretería pontevedresa que lo tiene todo desde 1946
Luis Miguel y Benito Araújo regentan la Ferretería Gallega, que vende productos que “no se encuentran en muchos sitios”
La Ferretería Gallega es un comercio del Centro Histórico pontevedrés donde es casi imposible entrar, preguntar y salir sin lo que buscas. Sus propietarios actuales, Luis Miguel y Benito Araújo, ambos primos, heredaron el negocio de su padre y tío, que abrió sus puertas en 1946, y desde entonces vende todo tipo de herrajes. Detrás de un largo mostrador de madera están las estanterías con miles de cajas con pomos, tiradores, picaportes, tornillos, cerraduras y todo tipo de herramientas manuales.
Miguel Araújo explica que “yo no quise estudiar y mi padre me dijo, pues ya sabes lo que hay. Al día siguiente, empecé en la tienda con 16 años y hasta hoy”. Miguel tiene 68 años y gran parte de su vida entregada a proporcionar la mejor atención. “Aquí se pueden encontrar muchas cosas que no hay en muchos sitios”, explica Miguel, aunque añade que “venderlo no es fácil”.
Sin embargo, Ferretería Gallega mantiene clientes de toda la vida y aquellos pontevedreses que saben que lo que no encuentran en otras tiendas lo tienen aquí. “Vienen muchos profesionales como carpinteros. Hay gente que veo más que a mis hermanos porque tengo mucho trato con ellos”, afirma Miguel Araújo. Orgulloso de su oficio, este comerciante pontevedrés afirma que “tuvimos un ambiente familiar, en donde siempre mantuvimos el respeto. Entró gente a trabajar con nosotros y se jubiló aquí después de 40 años. Tenemos alguna diferencia a veces mi primo y yo pero no tenemos mal rollo”.
Actualmente, Miguel y Benito cuentan con la ayuda de Sergio, otro empleado que lleva siete años detrás del mostrador. Los tres utilizan escaleras y referencias para no perderse entre las miles de cajas de tornillos y material que llegan hasta el techo. “No lo tenemos informatizado. Yo lo tengo todo en la cabeza”, afirma Miguel.
Otro de sus servicios son los arreglos y también algún que otro peregrino que se para a hacer fotos. La Gallega está en pleno Camino Portugués y en una calle en la que antaño había más comercios de este tipo. “Ahora quedamos menos”, afirma Miguel.
La falta de relevo generacional es el motivo que puede avocar al cierre a esta ferretería en unos cinco años. Miguel, padre de tres hijas que no viven en Pontevedra, y Benito, de 60 años y sin descendencia, serían los últimos de la familia en continuar con el negocio.
Para evitarlo, el conselleiro de Emprego, Comercio e Emigración, José González, se acercó ayer hasta este local para explicarles la opción del Bono Cambio, una ayuda de 30.000 euros y apoyo tanto a quien asume el relevo como a quien traspasa el negocio por jubilación.
Por el momento, Miguel sigue al frente, junto con Benito y Sergio. Clientes no les faltan, y material que ofrecer, tampoco con un trato cercano y amable para ayudar a quien pasa.
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