"Tengo una enfermedad rara que me paró los riñones de la noche a la mañana"

Nuria Cruz, pontevedresa con un doble trasplante renal

Nuria Cruz Ramos
Nuria Cruz Ramos | I.L.

Nuria Cruz Ramos es una pontevedresa de 51 años, cuyas circunstancias vitales le llevaron a precisar dos trasplantes renales. Actualmente, es la presidenta de la Asociación contra la Lucha de las Enfermedades de Riñón (Alcer) en Pontevedra.

¿Cuál fue el motivo que le llevó a necesitar un trasplante con 32 años?

Tengo una enfermedad rara y se me pararon los riñones de la noche a la mañana. Yo vivía entonces en Ferrol y me enviaron en ambulancia medicalizada a A Coruña. Todo fue muy rápido. La doctora, la primera noticia que me dio es: no te mueres, pero estás muy enferma. No sé si ella no conocía bien mi situación o lo dijo para no asustarme. Yo me encontraba después perfectamente, pero los médicos no podían decirle a mi familia si podía seguir adelante o no.

¿Y qué sucedió para que tuviese que someterse a dos operaciones?

Resulta que el primer trasplante solo duró cinco años, que es una cosa rara, pero también sucede que a veces falla en el primer año. En mi caso, ese trasplante procedía de un donante cadáver y el médico me aconsejó que fuera de uno vivo y yo le dije que cómo se pedía un riñón porque nunca lo había hecho. Tu familia y tus amigos te preguntan y eso es lo que hice. Yo no lo pedí, pero la gente se ofreció. Los donantes no pedimos. Entras en lista de espera según la gravedad y eso fue lo que pasó.

¿Cuánto tiempo estuvo esperando por ese segundo trasplante?

Coincidió con la pandemia, así que se retrasó todo más de lo previsto. Un amigo se ofreció y se hizo las pruebas, pero resulta que no fue idóneo. Entonces se ofrecieron cuatro personas, una amiga, y apareció la donante perfecta. Ambas nos hicimos las pruebas, que tardan muchísimo, así que pedimos ‘favores’ para poder adelantar. No debería de ser así porque es demasiado lento el proceso. Lo mejor es hacerlo todo en una mañana y que se hiciese lo más rápido posible. El 20 de junio hizo dos años de todo eso y estamos de maravilla las dos.

¿Cómo es su vida actualmente tras todo este proceso?

Tomamos una medicación muy fuerte, pero sí es cierto que la diferencia respecto a estar en diálisis es en ganancia de calidad de vida. La diálisis es para sobrevivir y el trasplante es para vivir. Lo llevo muy bien porque cuando veo la sonrisa de mi amiga y que ella me comenta lo guapa que me ve, me siento estupenda (sonríe). Lo mejor es que podemos quedar y pedir un agua. Es una vida normal.

¿Qué mensaje le daría a la gente para que se anime a ser donante de órganos?

Les aconsejaría que se hiciesen donantes porque se sentirían mejor, ya que sabes que vas a salvar muchas vidas. Mi donante dice que es mucho más feliz ahora y cuando llega la desgracia de que te tienes que ir, no te lleves nada para el otro mundo, déjalo seguir viviendo y disfrutando.

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