Los colegios rurales de Meis, Ribadumia y Vilaboa ganan alumnado
Los CRA de Meis y Ribadumia ganan alumnos con 23 y 11 solicitudes de matrícula, que los mantienen a pesar del descenso de la natalidad, mientras que el de Vilaboa tiene 96 niños
Pontevedra y O Salnés cuentan con 3 Colegios Rurales Agrupados, (CRA), las agrupaciones de varias escuelas unitarias en un único colegio público, que tienen alumnos de entre 3 y 6 años y resisten a pesar del descenso de la natalidad. Se trata de los CRA de Meis, Ribadumia y Vilaboa, unos centros educativos a la vanguardia pedagógica y que ofrecen algo que las ciudades no pueden: el contacto diario con la naturaleza.
El CRA de Meis tiene este curso 56 alumnos y registró esta semana 23 solicitudes de admisión para el próximo año lectivo, según la dirección del centro. A pesar de que todavía quedan plazas libres, el colegio funciona con pequeños repartidos entre las escuelas de San Martiño, San Vicente, San Lourenzo, O Marco, Paradela y San Tomé, algunas de ellas mixtas con niños de diferentes edades. Además, “é o segundo ano que temos comedor, que logramos con moitas dificultades e está funcionando moi ben con 17 comensais, e o plan madruga para axudar a conciliación”, explica la directora Vanessa Vila Iglesias. La educadora añade con orgullo que el centro tiene una plantilla de 7 tutoras y 6 especialistas, junto a la orientadora y profesora de pedagogía terapéutica. Los menores de este colegio rural agrupado trabajan con robots de Lego, como parte de sus metodologías Steam.
Naturaleza y tecnología
En el CRA de Ribadumia solicitaron admisión 11 alumnos, (10 de ellos de 4º de Infantil) que pasarán a formar parte de una comunidad educativa integrada por 52 menores, distribuidos en cinco aulas de cuatro centros, dos de ellas son mixtas, es decir, agrupan a pequeños de entre diferentes edades. El centro también ofrece comedor y plan madruga. “Somos 10 mestras e temos unha titora en cada centro, un aula da natureza, invernadoiro e un xardín dos sentidos”, explica Mari Luz Vargas, docente en este CRA. Otro de sus alicientes es el contacto con el bosque y las metodologías de enseñanzanza activas, de trabajo por proyectos, así como actividades muy vinculadas con el entorno. “Temos moitos proxectos de saúde, e malia que pedimos a radio e non a temos polo momento, os nenos fixeron un podcast de cantareiras galegas. Temos sempre as festas ao aire libre, a de outono, o samaín, etc”, explica Mari Luz.
Entre Vigo y Pontevedra
El CRA Consuelo González Martínez de Vilaboa es un caso singular. Es el único colegio agrupado entre Pontevedra y Vigo, formado por siete aulas en Bértola, Figueirido, Paredes, San Adrián y Santa Cristina de Cobres, con 96 alumnos. A pesar de que el año que viene se espera un pequeño bajón con un cupo de 86 pequeños tras la marcha de algunos mayores, la escuela registró 22 solicitudes de admisión por lo que tendrá de nuevo aulas llenas. Su directora, Conchita Pérez, explica que “recibimos niños de Vilaboa, pero también de Pontevedra, especialmente de las zonas de Salcedo y Tomeza, la avenida de Vigo y área próxima a la estación". De hecho, la parroquia de Tomeza perdió hace años su última escuela, lo que hace que padres como Aldara S. se decanten por Vilaboa, “quedábame mellor que o colexio que me asignaban e estou contenta porque a nena está moito tempo xogando fóra”, explica.
El cuadro docente de Vilaboa está formado por 14 profesores, a los que se suma una de religión compartida con otro colegio y cinco maestras de prácticas, a través de un convenio con la Fundación Princesa de Girona, por lo que actualmente tiene 20 educadores para un ratio máximo de 14 pequeños por aula. Además, cuenta con la cuidadora para los niños con necesidades educativas especiales.
Su metodología, al igual que la de los otros CRA, se basa en la experimentación y el contacto con la naturaleza. Los niños confeccionan sus materiales. Conchita Pérez explica que “tenemos biblioteca escolar y nuestros proyectos son reconocidos con el sello saludable de sostenibilidad e igualdad. Procuramos el ‘Mens sana in córpore sano’, con impacto cero de las meriendas y viviendo la naturaleza de cerca".
Otro aspecto significativo de este colegio rural agrupado es que el 50% de los menores del aula de Paredes proceden de familias de origen magrebí, muy integradas en la zona, y su directora afirma que cuentan con una formación permanente del profesorado en Pontevedra, que les permite "estar al día en la actualización pedagógica”. Un hecho que reflejan los buenos resultados de estos colegios.
Un servicio de taxi transporta a los pequeños de Ribadumia
A pesar de su buen funcionamiento, el CRA de Ribadumia cuenta con un ‘hándicap’ que es la falta de un transporte de autobús entre los distintos núcleos rurales. En su lugar, cuentan con taxis, un servicio que se implantó hace cuatro años, subvencionado por el Concello, y que empieza a funcionar a las 7.45 horas. Esto hace que las familias tengan que pagar una parte, concretamente, una media de 25 euros al mes que varía en función de los días lectivos, pero fue un logro importante por parte del Anpa para evitar que esta escuela perdiese alumnado.
El taxi también es el medio de transporte que utilizan en el CRA de Meis para el desplazamiento de los alumnos que se quedan en el comedor, puesto que está situado solo en una de las escuelas. Así, se optimizan los recursos en los CRA y que, en buena parte, permiten que estos colegios sobrevivan en áreas rurales para que sus niños tengan todas las oportunidades educativas en su entorno.
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