Charo Zarzalejos
Bailando con las expectativas
Vigo será mestiza y metropolitana o no será. Lo segundo, visible en el movimiento de miles de vecinos del área y algún día, quizá no tan lejano, como organización administrativa. Es la que tiene Oporto, por ejemplo, un éxito innegable. Lo primero, cada vez más evidente y a mayor velocidad. En torno a 42.000 vigueses nacieron en el extranjero y antes de que finalice la década es más que probable que el total sea muy superior, quizá unos 50.000 o más, mientras el número de vigueses “oriundos”, si es que hay alguno, disminuirá sin remisión por la natalidad ínfima, irrecuperable a medio plazo. Así que sí, en 2030 es probable que el 20 por ciento de los vigueses tengan sus raíces lejos de Europa.
Vigo, como Galicia y también en parte España, cuenta con la baza de la inmigración de Sudamérica, en especial de Venezuela, Colombia y Perú, tambén Brasil, países con los que hay lazos estrechos y cuyos nacionales se integran con facilidad por cuestios históricas, sociológicas y culturales. Pero no hay que perder de vista la inmigración africana que va a ser masiva, ya lo es, por la explosión demográfica del continente, el único que todavía está en fase de crecimiento acelerado, mientras el resto se encuentran estabilizados o a la baja y en envejecimiento. En África no es así y países como Nigeria, tan lejos y tan cerca, pueden llegar a 400 millones de habitantes, de los que una buena parte querrán lógicamente irse en busca de un mejor destino. Pasa lo mismo con Senegal, de donde procede la quinta colonia por número de residentes en Vigo, justo detrás de las cuatro “latinas”. Así está el mundo y no va a parar, como ayer podría comprobar cualquiera que pasara por el Casco Vello, invadido por miles de cruceristas británicos que coincidieron con un millar de aficionados alemanes, para sorpresa de ambos.
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