José Teo Andrés
La universidad exitosa
He comentado en varias ocasiones que lo mejor que le ha pasado a esta ciudad en los últimos 50 años fue el nacimiento de la Universidad de Vigo, obra de Fernando González Laxe -al que siempre estaremos agradecidos- en su breve paso por la Presidencia de la Xunta. En segunda posición, colocaría la creación de la sección local de la Audiencia Provincial porque abrió el camino a normalizar esta ciudad como cabeza administrativa, con los mismos servicios que una capital histórica. La importancia de la Audiencia viguesa fue calibrada con precisión en Pontevedra y le ha valido al PP para quedarse sin la Alcaldía durante un cuarto de siglo mientras gana en el resto de elecciones. Porque después de la Audiencia llegó el resto, con la oficina de la Dirección General de Tráfico, el Registro Mercantil y más recientemente la Delegación Territorial Metropolitana de la Xunta, que también provocó un terremoto en la Boa Vila aprovechado por su alcalde Lores para afianzarse en el trono.
Pero la Universidad tiene mayor relevancia por varias razones. La UVigo lleva la marca de la ciudad -gracias a Camilo Nogueira, al que también hay que estar agradecidos- y ha ido consolidándose como una institución relevante con cierto tirón, el suficiente para completar de sobra todas las matrículas ofertadas, salvo Filología, por motivos de otra clase. La rectora comentaba hace unos días que iba a solicitar una ampliación de plazas porque la demanda no deja de crecer. La UVigo cuenta con 20.000 alumnos en los distintos niveles, una cifra redonda. Hace tiempo que se consolidó y asentó, lo que no era fácil por sus tres campus, cada uno con sus propias características y necesidades. El próximo reto pasa por extender el campus de Pontevedra, donde hay espacio y posibilidades, y crear la sección de la Facultad de Medicina, con un título compartido.
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