Susana y Patxi

Publicado: 28 feb 2026 - 01:20
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Han corrido ríos de tinta sobre Sánchez, su gobierno, y la manera en que ha logrado destruir al PSOE desde dentro, exactamente igual que está intentando hacer con España. Hemos hablado de sus mentiras, su narcisismo, su incompetencia, y su infinita corrupción. Hemos hablado de que ya no significa nada ser socialista, ni feminista, ni socialdemócrata, ni obrero español, ni el constitucionalismo felipista. Hemos cargado todas las culpas contra él, con razón, pero durante demasiado tiempo hemos guardado silencio sobre algo que no se puede ocultar más: no es el mayor culpable.

Tras la moción de censura, fui de esos ingenuos que creí que alguien en activo en el PSOE levantaría la voz, más allá de los jubilados de oro del felipismo. Nadie lo ha hecho y justo es decir que todos los que lo han intentado han sufrido la más salvaje persecución del sanchismo, que no deja descansar sus rencores ni frente a los muertos, llámense Franco o Lambán. De modo que ahora que Sánchez atraviesa su interminable estertor es hora de desnudar a los que mañana, tras la caída, formarán el coro oficial de plañideras, postulándose a la regeneración bajo el lema de que el socialismo no era esto.

Es hora, en fin, de señalar a dos de los mayores culpables del sanchismo: Susana Díaz y Patxi López, quienes se enfrentaron a Sánchez en las famosas primarias de 2017. Quizá pienses que el segundo tiene más culpa, porque con la habilidad camaleónica que le brinda ser la conciencia más infame de la política española, hoy sobrevive a sueldo en permanente estado de postración. Pero, a fin de cuentas, Patxi no tenía apoyos para ganar nada; a veces me divierto pensando en quién le hizo creer, si quiera lejanamente, que podría lograrlos.

En cambio, hoy sabemos que Sánchez hizo trampas en las primarias a Susana Díaz en 2017. Hace tiempo que los susanistas lo sospechan, por la opaca financiación, pero ahora también tenemos esos mensajes de Koldo que pasarán a la posteridad de la infamia del PSOE de Sánchez, o sea, del PSOE: “mete lo de los cuatro rumanos”.

La que aspiraba a liderar el PSOE no dijo ni pío tras la victoria de Sánchez. Y el presidente, que nunca perdona sus propias traiciones a los traicionados, redobló el asalto a las primarias en las andaluzas que resultaron en la victoria de Espadas. Susana entonces sí denunció el robo en un primer momento y sufrió de nuevo un brutal hostigamiento por parte de Sánchez y su entorno. Pero se acobardó, se rindió, y retiró las denuncias.

¿Y por qué lo hizo? Lo ha dicho ella. Dos razones: porque “vivió un calvario” desde las primarias contra Sánchez del 2017, y por “no perjudicar al partido”. Por supuesto, nadie está obligado a ser valiente, pero en aquel “no perjudicar al partido” se encuentra condensada todo el devenir decrépito del sanchismo y toda la inmoralidad del bipartidismo mainstream, y las razones por las que lleva años en profunda decadencia. Mientras a los líderes nacionales les importe más no perjudicar al partido que el futuro de España, seguiremos teniendo una nación a la deriva.

Y lo peor de todo es que estaba equivocada. Susana Díaz ha hecho muchísimo más daño al PSOE con su silencio frente a las actuaciones mafiosas de Sánchez que si hubiera plantado cara. Tras Sánchez el PSOE será un erial. El problema es que España también.

Comprendo el sufrimiento personal de Susana por la crueldad con la que se le atacó en lo político y en su vida privada, pero su espantada –como la de Patxi- no aminora la culpa de haber permitido que Sánchez arruine a España. Por lo que supo, y calló, y todavía calla sobre la banda del Peugeot. En cuanto a Patxi López, no estoy capacitado para interpretar intelectual y moralmente al misterioso eslabón perdido de los anélidos.

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