Fermín Bocos
12 de octubre: no nos flagelemos
Una de las dos Españas en las que Sánchez se ha empeñado en dividir el país a la usanza del 36, ha respondido a la llamada de 12 de octubre fecha de la Fiesta Nacional y los consiguientes actos presididos por la Corona, mientras la otra montaba un quiosco de color verde debajo de mi casa para protestar contra el fascismo. Es mucho más fácil dividir que acordar y Sánchez se ha empeñado en aplicar este método que es muy peligroso y podría acabar muy mal en un país que se ha remitido a la ira, en lugar de recoger el fruto de la reconciliación que distinguió al tiempo de recuperar la dignidad y las libertades, el periodo constitucional que sucedió a la muerte de Franco y en el que los españoles apostaron por la honra aceptando la Constitución, custodiándola y respetándola.
Ayer también, el Supremo acordó no levantar la suspensión de la llamada Ley de nietos en la forma en la que estaba siendo modificada para abrir la puerta a cientos de nuevos votantes cuya capacidad para demostrar su ascendencia española podía ser puesta en duda. La ley de nietos ya existe, está en vigor desde 2022 y permite ejercer el voto a los descendientes de españoles que salieran al exterior por motivos políticos entre 1936 y 1955. Una instrucción de Sofía Puente, fiscal y hermana del ministro de Transportes, que en su condición de directora general de Seguridad Jurídica, amplió el contenido de la ley para acoger a muchos más favorecidos de los que ya podía acogerse a ella, ha sembrado la alarma en una parte del país y ha suscitado una denuncia que el Supremo ha considerado justa para mantener su implantación en suspenso. La decisión es una respuesta lógica y su suspensión es anterior a la convocatoria electoral. Si hay algo nefasto y contrario a cualquier compromiso democrático es la manipulación del censo electoral. Esta clase de licencias que no tienen justificación en una España constitucional tienen mucha culpa de que vivamos en un país de nuevo irreconciliable y crispado, incapaz de entenderse y sujeto a las veleidades de una clase gobernante sin grandes escrúpulos que con sus actos está contribuyendo a que crezcan los extremos y el entendimiento sea cada vez más difícil de lograr.
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