El problema es otro

Publicado: 01 oct 2026 - 04:01
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Opinión. | Atlántico

El episodio de la acampada de la Puerta del Sol es, como todas estas manifestaciones que tienen su caldo de cultivo en el descontento de los ciudadanos y la creencia en buena parte cierta de que los gobernantes no les hacen caso, un aroma político que destila tufo a populismo barato, un fenómeno que se va deteriorando a medida que pasa el tiempo y los grupos político se empeñan en desvirtuarlo y hacer de él un pandero a imagen y semejanza de sus propias necesidades especialmente electorales. También aquí está pasando este antipático estrambote de la cuestión principal que comenzó inspirado en el desalojo de Maricarmen, la vecina octogenaria. Días más tarde de la situación inicial, el motor de la protesta anda perdiendo el norte porque el norte, lo que se dice el norte, no es tanto el recorte de los alquileres y ciertas normas para frenar la intervención de fondos buitre –los expertos dicen que esta presencia es minoritaria en el sector- ni siquiera la creación de decretos poco maduros e improvisados sobre la marcha para salir del paso. El auténtico fondo del problema es que no hay viviendas ni públicas ni privadas, no se ha cumplido en absoluto la predicción de un Gobierno que anunció la construcción de cientos de ellas cuando ganó la moción de censura, ni se ha respetado el artículo 47 de las Constitución que dice todo lo que tiene que decir al respecto y está tan exacto y cabal que basta con hacerle caso: “Todos los españoles –dice textualmente- tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”

Como en casi todos los casos gobierne quien gobierne, los árboles no dejan ver el bosque y los años de gestión y muy especialmente en estos últimos cinco años, han abundado en el despropósito, en el caos y en el fracaso. Maricarmen ya está en casa y en condiciones francamente buenas. Pero el problema sigue sin resolverse.

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