OVNI A LA VISTA
La reciente presentación del libro de Miguel Pedrero sobre ovnis, en donde se recoge varios avistamientos en Vigo y alrededores, me ha traído el recuerdo de unos hechos que en su momento tuvieron cierta transcendencia en la opinión pública, especialmente por la celebridad de sus protagonistas.
El primero de los avistamientos lo contó el famoso chef de peluqueros, Minguela. Hoy este nombre quizá no le diga nada, dilecta leyente, pero en los años 70, Minguela tenía la peluquería de más prestigio en Vigo, que se podía equipar a un salón de belleza masculino, a donde acudía la créme de la créme de la sociedad olívica, en la calle Carral. Pues, bien, Minguela sostuvo toda su vida que había tenido un encuentro con un ovni que se había posado a unos metros de su residencia en Villadesuso. Es decir en despoblado y con nocturnidad. Lo malo es que no pudo aportar nada positivo ni negativo, pues dice que se quedó dormido de la placidez y serenidad que se desprendía del evento. Lo que puede ser significativo es que le haya desaparecido el perro, lo que hace sospechar que entre los extraños tripulantes, que no llegó a ver, pudiera haber algún chino.
La segunda 'aparición' al parecer tuvo lugar por la misma fecha y en este caso el fenómeno fue filmado por el entonces director del Banco Pastor y observado directamente por el jesuita Pedro Pablo Requejo. En este caso parece que el ovni pasó de largo sobre la ría de Vigo, pero dejó huella particularmente en el religioso.
Las apariciones pueden ser las mismas que en la antigüedad, sólo que ahora con los mayores conocimientos técnicos, a los objetos voladores los describimos e interpretamos de acuerdo con nuestra avanzada cultura y particular idiosincrasia. Minguela, como buen vigués lo que 'vio' fue un gran Vitrasa luminoso. Algo que los lugareños, al no haberlo visto pasar por su territorio, nunca lo hubieran comparado con tal vehículo. El padre Requejo tal vez vio pasar el Arca de la Alianza.
Yo, lo que recuerdo, y no hace tantos años, fue el avistamiento en Vigo, de unas luces luminosas que se desplazaban a gran velocidad de un extremo al otro, en una noche de verano de Agosto, que sembró el pánico entre algunos timoratos y que incluso llevó a la Policía Municipal a registrar el 'extraño' fenómeno en su parte de servicio. Luego resulta que todo eso se debió a que los operarios de uno de los artistas que iban a intervenir en las fiestas, en Castrelos, habían estado probando de noche, al parecer sin notificarlo a nadie, las luces del espectáculo.
Sobre el tema, ni quito ni pongo, pero por algo la CIA acaba de reconocer la existencia de la misteriosa Área 51.
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