Miguel Anxo Bastos Boubeta
Delcy, Trump e Sánchez
Otro pacto firmado esta semana entre PP y PSOE, el segundo tras “a lingua”: este, por alcaldes, los de Ribadavia y Carballeda de Avia, para iniciar una fusión exprés de sus respectivos ayuntamientos de cara a ir juntos a las elecciones municipales de 2027. Si la cosa llega a buen puerto -y eso está por ver, ya hay movilizaciones en contra- conformarán el Concello de Ribadavia y Carballeda, de unos 9.000 habitantes, que no es poco para los parámetros demográficos de Ourense. Sería la tercera unión municipal desde que la Xunta comenzó a plantearlas, una por provincia. La anterior, entre Cotobade y el famoso Cerdedo, que lleva el nombre de una alternativa del AVE de Vigo a Ourense que nunca se construirá. No son muchas, lo que confirma que se trata de una vía interesante, pero poco eficiente. En Galicia hay 313 ayuntamientos -ahora serían 312- y de ellos, 146 no pasan de 3.000 habitantes, lo que los convierte en inviables. La solución más lógica pasa por hacer lo que en Portugal o Grecia: unión forzosa por ley entre los ayuntamientos pequeños para conformar unidades administrativas mayores, de al menos 5.000 residentes. Pero dudo mucho que alguien se atreva.
En el entorno de Vigo la mayoría de los concellos cuentan con miles de residentes, salvo Mondariz Balneario, pero por su tamaño diminuto. Más cerca, Fornelos, que no llega a 2.000 vecinos y sigue perdiendo población. Por lógica debería unirse con Pazos de Borbén, aunque parece improbable. Las fusiones son un acierto y el mejor ejemplo del éxito es Vigo, hijo de tres ayuntamientos: una convergencia difícil de digerir que dio como resultado un municipio de 110 kilómetros cuadrados, con playas y montes y una población importante. Solo así Vigo es una ciudad con universidad, puerto, autopistas y servicios de una capital, sin serlo, aunque esa es otra cuestión. Puestos a imaginar, Vigo podría unirse con Nigrán, municipio con el que ya está fusionado en el suministro de agua de Zamáns, la Zona Franca y la Administración de Justicia, que comparten. Sería un buen negocio para todos: incluido para los miles de vigueses que ahora residen en Panxón o Playa América la mayor parte del año. Y desde luego, para los nigraneses, que podrían continuar siéndolo, manteniendo su propio consistorio, y ser además, ciudadanos de pleno derecho de Vigo. Muy bonito para que sea alguna vez cierto.
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