Ya no hace falta otro meteorito

Opinión.
Opinión. | Atlántico

Coinciden los expertos en que la fertilidad humana cae en picado y sin remedio, quizá por el estrés, o por la forma de vida, o la alimentación, o los plásticos, o la suma de todo ello, y algunas otras causas desconocidas. Pero la conclusión es rotunda: cada vez resulta más difícil la concepción, a lo que hay que añadir el desinterés creciente por la maternidad y la paternidad, que ha dejado de ser un objetivo vital. Así son las cosas y las estadísticas lo corroboran con cifras rotundas.

Por todo ello, y ya atendiendo al caso de Vigo, el número de partos anuales se reduce sin freno. En los últimos 20 años, desde el pico de 2008, el último baby boom de este siglo, han caído en un 40 por ciento y la perspectiva apunta a que seguirá la evolución negativa. En Galicia nacen cada vez menos niños y en Vigo, que fue durante años la maternidad principal, la situación empeora con mayor rapidez. Más números: el crecimiento natural vigués, resultado de la suma anual de nacidos y fallecidos, es el peor de Galicia en términos absolutos y se hunde con cada ejercicio. Solo el crecimiento migratorio, muy positivo por la llegada de extranjeros, permite que la ciudad incluso crezca algo. Pero se trata de un fenómeno que necesariamente también se reducirá. Vigo envejece y su edad media ronda ya los 50 años. A finales del pasado siglo estaba en la treintena.

Así que la humanidad se abisma a su final, que no será mañana, quizá en el siglo próximo. Los expertos de la ONU, a menudo apocalípticos, están convencido de que a partir de 2100 se iniciará un descenso cada vez más acusado del número de habitantes de la Tierra. Un descenso que probablemente ya no tendrá final. Estamos al inicio. No hará falta otro meteorito.

Contenido patrocinado

stats