José Teo Andrés
Más límites a la autovía
Es bastante probable que la A-55 siga marcando la información local durante muchos años más porque se trata de una autovía sin solución: los parches de Tráfico están encaminados a reducir al máximo los accidentes y en todo caso, que sean lo más leves posible. A tenor de las estadísticas, lo va consiguiendo en parte a cambio de convertir la A-55 en un vial intransitable, lento e igual de peligroso porque los choques se mantienen en el mismo nivel, aunque bajan los heridos. Y además, se ha convertido en un campo minado para las multas. En un tramo de ocho kilómetros se contabilizan más de un centenar de señales, seis radares y un limite de velocidad que oscila entre los 60 y 80 kilómetros por hora en la mayor parte del recorrido, con continuos cambios que confunden a los conductores.
No hay nada que hacer con esta carretera, que seguirá ahí durante muchos años más, como mínimo una década, y eso en el caso de que el Gobierno que sea ponga interés real en la construcción de la alternativa en túnel. Incluso así, los trámites ambientales y permisos administrativos, proyectos, licitaciones y ejecución de obra suman al menos diez años de larga espera. Al lado de la saturada y peligrosa A-55 discurre el tramo de la AP-9 entre Vigo y Tui, sin apenas tráfico y con un trazado correcto. Valdría la pena hacer la prueba y ver qué pasaría si fuera gratis, al menos durante un tiempo. Pero no va a pasar.
No me cansaré de recordar que la famosa y penosa visita del ahora condenado Ábalos a Vigo, hace ocho años, se saldó con la anulación del proyecto de autovía previsto por el Gobierno de Rajoy a través de un crédito extraordinario. Ábalos, entonces el número 2 del Gobierno y el PSOE, dijo que la autovía se haría, pero con los Presupuestos del Estado… los que Doc PS no ha presentado en toda la legislatura, un asombroso hecho antidemocrático.
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