Opinión

Lembrando a don Casto Méndez Núñez

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Lembrando a don Casto Méndez Núñez

El Gorecho sigue preguntándome nuevas -o viejas- noticias de don Casto.

-De que morreu Méndez Núñez? Porque el era un home forte pois a vida de mariño non é un paseo sobre as doce augas do mar.

-No se sabe. En el verano de 1869 principió a sentirse enfermo Méndez Núñez. Extraña dolencia, pues era algo impreciso, un quebrantamiento general, un cansancio grande sin que se pudiera localizar el mal; a fines de julio salió don Casto para Pontevedra dirigiéndose primero a Lisboa. El Colón debía conducirle a Marín; el Comandante de aquel barco telegrafiaba al Almirantazgo desde Pontevedra el 2 de agosto: «El Contralmirante Méndez Núñez ha llegado a su casa esta mañana, bastante mejorado». El Almirantazgo le felicitó por su mejoría y el Almirante contestó agradeciendo la intención: «Sigo bien, decía el 10 de agosto, pero sin mejoría notable». Sentía vértigos, dolores agudos en diferentes partes del cuerpo, y sobre todo, se acentuaba el estado de cansancio general. El doctor Gobián no diagnosticaba la enfermedad. El almirante empeoró rápidamente y el 21 de agosto de 1869 rendía su alma a Dios. -El parte facultativo atribuía el funesto desenlace a resulta de las heridas del Callao; no cabe duda, empero, que después de curadas jamás volvió a sufrir de ellas Méndez Núñez. Y al público le pareció misteriosa aquella muerte, tan prematura, y hubo quien dijo que era debida a maniobras criminales. La familia quería enterrar al difunto modestamente, el Gobierno dispuso lo contrario, y hubo que embalsamar el cadáver. El doctor Gobián, al emprender el embalsamamiento observó con asombro que la sangre estaba descompuesta, y como no acertara con otra explicación, propuso a la familia una autopsia, por si se confirmaba su sospecha; la noticia cundió: ¡El Almirante ha sido envenenado!- se decía en voz baja y a gritos sobre su hermano mayor cayeron muchos amigos reclamando la autopsia que sacara de dudas, y vacilaba el hombre, cuando las hermanas saldaron el punto diciendo: “Preferimos dudarlo a saberlo.” Y quedó terminado el asunto.

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