¿Se puede ser laico del laicismo?

Publicado: 14 jun 2026 - 03:00
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El discurso del Papa León XIV esta semana en el congreso ha abierto en algunos medios el debates obre la aconfesionalidad y el laicismo en insituciones públicas como el parlamento, o sobre si la religión debe poder formar parte o no el debate político. Incluso colectivos de laicos y ateos esperaron la llegada del Papa para manifestarse diciendo que ellos no lo esperaban. El laicismo imperante en la política española y de otros países del sur de Europa, curiosamente los que no tienen una Iglesia de estado como el Reino Unido o algunos países nórdicos, parece responder que no ambas cuestiones. Yo no estoy de acuerdo con esta postura, pues entiendo que la religión es una parte tan integrante de la vida social como la ciencia, la cultura o el sistema de valores económico o político y si estas pueden formar parte del debate y sus representantes influir en el contenido de las decisiones políticas no veo la razón por la que los valores religiosos no puedan hacerlo. Es más la religión también ha contribuido a conformar los valores que rigen la ciencia, por ejemplo no es posible llevar a cabo determinados experimentos con humanos vivos no porque la ciencia lo impida, sino porque no se considera ético de acuerdo con nuestros valores.Lo mismo sucede con los valores culturales o políticos que han sido históricamente influidos por la religión. No es de recibo pues que estos valores puedan formar parte del debate político mientras aquellos que los han inspirado tengan que ser descartados por principio.

El leicismo es además un ideario político, inspirado en ideas y valores, y que cuenta con un programa, que además de la separación de la religión, especialmente la católica, de la acción estatal incluye como ideal la supresión de las enseñanzas religiosas en la escuela o en otros ámbitos como hospitales o cuarteles. Los defensores de este ideario defienden que sólo los valores conformes a la ciencia o la razón puedan ser enseñados o aplicados en este tipo de espacios. La cuestión que nunca se plantea es porque un ideario como este , tan válido o inválido como cualquier otro salvo que exista alguna demostración clara de su superioridad, algo que de momento desconozco que exista, tiene que ser impuesto como principio rector sin que exista discusión pública sobre el mismo. Al ser un ideario político se puede creer o no en él, y por lo tanto se puede ser “laico” en relación al mismo, sin que tenga que ser impuesto como “dogma de fé”. Los partidarios del laicismo parecen querer imitar a sus rivales clericales e intentar imponer por decreto una especie de laicismo obligatorio, sin debate previo ni mucho menos con algún tipo de votación democrática. Es decir, les es indiferente que la mayoría de la población pudiese no estar de acuerdo con su ideario, pues debe imponerse con el argumento de respetar las visiones no religiosas que pudiesen existir en la sociedad. Pero una vez más esta visión excluye la visión religiosa del mundo, que debería resguardarse en el ámbito privado. Sólo las ideas laicas serían merecedoras de expresarse en el espacio público, supuestamente porque representan la razón, mientras que los valores religiosos sería una especie de superchería que no merece tal honor, y están por supuesto totalmente desprovistas de racionalidad, algo que tampoco demuestran, ni siquiera en sus propios términos. En resumen se trata de imponer un dogma ideológico con la excusa de que no haya dogmas en la vida pública. Creo que los laicistas, antes de imponer sus ideas a los demás, deberían aplicarse el laicismo a ellos mismos.

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