Hoy, más que nunca, me siento Ceutí

Publicado: 23 ago 2026 - 01:10
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Soy melillense, pero hoy, más que nunca me siento ceutí. Los españoles tenemos muchas cosas buenas, pero si hay algo muy negativo que está vinculado a nuestro ADN es que no aprendemos de nuestra propia historia. Hace unas pocas semanas hemos vivido un episodio de “invasión” de nuestro territorio nacional, invasión programada y ejecutada desde Marruecos, de la ciudad de Ceuta. Leo muchos titulares de prensa, y escucho declaraciones de algunos políticos, que todavía cuestionan la autoría intelectual de la invasión que se perpetró en Ceuta. Parece mentira que no hayamos aprendido de lo que ocurrió en el Sahara español y en anteriores intentos de invasión tanto de Ceuta como de Melilla, planificados y ejecutados desde Marruecos.

En todos existe un paralelismo descarado y en todos, al final, Marruecos ha conseguido avanzar posiciones en su ensoñación de “recuperación” de las dos ciudades españolas. En todas las ocasiones, desde Marruecos se huele la debilidad de un gobierno en España o de un momento “delicado” en nuestro país.

Tuve la desgracia de vivir uno de esos momentos en la ciudad de Melilla en los años ochenta. El gobierno de Felipe González estaba negociando nuestra entrada en la Unión Europea y España tenía que trasladar la imagen de un país plenamente democrático, estable y respetuoso con los derechos humanos. Desde Marruecos vieron clara la ocasión y comenzó una invasión silenciosa de Melilla a través de la frontera, entonces totalmente permeable. Miles de ilegales entraron y se instalaron en la llamada “Cañada de la Muerte” construyendo una auténtica favela. Por aquel entonces, un concejal del PSOE de origen musulmán y DNI español (que no menciono porque no se merece un gramo de propaganda), dirigido por Marruecos, enarboló una serie de revueltas y disturbios (donde metieron en el mismo saco cuestiones religiosas y justas reivindicaciones de muchos musulmanes irregulares pero asentados por décadas en la ciudad) que concluyeron con la nacionalización entre 1986 y 1987 de unos 24000 ciudadanos de origen marroquí (entre Ceuta y Melilla).

¿Nos suena esto? En Melilla, se nacionalizaron de golpe más de 10.000 musulmanes que modificaron, de forma drástica, el perfil socioeconómico y cultural de la ciudad, no sin problemas de todo tipo (algunos de los cuales se están viendo en la actual invasión de Ceuta). En Melilla habían convivido durante siglos una numerosa comunidad musulmana con otra hebrea, una minoritaria hindú y una mayoritaria de origen, llamémosle cristiano. Sin problemas. Melilla siempre ha sido la ciudad de las cuatro culturas.

Por entonces, algunos periodistas llegados de la península, narraban los acontecimientos que estaban ocurriendo etiquetando a los melillenses de racistas. Con un par. Por lo menos hoy no están llamando a los ceutíes racistas. Pasó, volvió a pasar, está pasando y no aprendemos. Las soluciones que pasan por el equilibrio y la equidistancia no sirvieron y no sirven. Jugamos con reglas distintas y “ellos” no tienen problemas es cruzar todas las líneas rojas, incluyendo la utilización de su población (y sus niños) como carne de cañón. Nosotros con nuestro buenismo del “si no les enfadamos más…”. A los que somos de allí no nos engañan.

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