Diciembre, Cíes, Celta

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Diciembre ha sido un buen mes para el turismo en Vigo, de nuevo el primer destino en Galicia, aunque inferior a los años anteriores en número de alojamientos hoteleros registrados. Es probable que se haya alcanzado un tope pero con un listón muy elevado. Mantener las cifras alcanzadas y la atracción de la Navidad viguesa será el reto, quizá planteando innovaciones. Pero hay que olvidar que Navidades hay en todas partes y los alcaldes se afanan por clonar una acción que ha funcionado en Vigo. En cambio, Vigo cuenta con dos referentes de peso, estos por completo exclusivos: el Celta y la Ría con las Cíes. 

Las islas también han estabilizado sus visitantes, unos 330.000 a lo largo del año, con el verano como principal atractivo y llenos diarios en julio y agosto, sobre todo de turismo internacional. El Parque Nacional es un valor seguro como destino verde y si algún día Cíes logra la categoría de Geodestino de la Unesco, y mejor aún Patrimonio de la Humanidad, será un extra. Pero por sí mismas ya funcionan perfectamente como turismo de calidad, la mejor oferta e imagen de Vigo, completada con la Ría.

En cuanto al Celta, decir sobre su impacto internacional que hace unos días publicaba un diario nacional un reportaje sobre Groenlandia donde destacaba que los locales sabían que parte de su flota había sido construida en los astilleros “de Celta de Vigo”. El club centenario vive uno de los mejores momentos de su historia al coincidir una marcha espectacular con un equipo de cantera con el que parece fácil identificarse. Y lo mejor, que funciona a la perfección gracias al Divino Claudio, que ha dado con la tecla, y no por casualidad. El Celta es marca Galicia, desde luego, pero desde Vigo, como dice el himno oficioso de la Oliveira dos 100 Anos, probablemente la mejor obra que ha parido Tangana. 

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