Jenaro Castro
De Angrois a Adamuz
La Audiencia Nacional ha abierto diligencias contra el ministro de Transportes, Óscar Puente, por la actuación del departamento que preside en el accidente de Adamuz.
El titular del juzgado número 6, Antonio Piña, ha resuelto aceptar la petición de la Asociación Justicia y Libertad que denuncia a Puente por un supuesto delito de homicidio por imprudencia. El magistrado acaba de trasladar la denuncia a la Fiscalía solicitando un informe sobre la competencia o no de su departamento para afrontar esta denuncia.
Habrá pues que esperar, pero una situación como la que se plantea no era en absoluto descartable. Y lo es porque el ministro no ha dejado de contradecirse desde que comenzó a comparecer ante los medios de comunicación, y a pesar de que su primera comparecencia fue sensata y seria como no había sido costumbre en los hábitos públicos del titular de Transportes, luego se ha ido demostrando que todo lo que ha dicho el ministro eran medias verdades salpicadas de correcciones de sus propias palabras, modificaciones de lo dicho con anterioridad, dudas, titubeos y errores remendados sobre la marcha. En definitiva, un creciente desastre que ha acabado sembrando de suspicacias el pensamiento de los administrados. De hecho, el famoso funeral de Estado que pretendía desempeñar un acto de hermandad y amor con las familias de las víctimas ha sido aplazado sine die por razones obvias. La hermana de unos de los fallecidos en la tragedia declaraba estos días en todas las televisiones que decidieron utilizar sus imágenes, que no estaba dispuesta a compartir ni un solo espacio con aquellos que había tenido la culpa de su muerte. El testimonio era desgarrador.
La historia se encarga de demostrar que no hay nada como decir la verdad y las últimas referencias relacionadas con los horrores de la Dana lo demuestran y señalan al presidente Mazón que, probablemente, habría sido juzgado públicamente con mayor benevolencia si desde el primer momento hubiera evitado salvar la piel aplicando un discurso lleno de contradicciones y se hubiera plegado a decir la verdad sin aditivos ni colorantes. El caso de Puente se advierte como un ejemplo expresamente pensado para demostrar que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.
Contenido patrocinado
También te puede interesar