Ramón Pastrana
Fútbol
Hace ya muchos años -y lamentablemente a la salida de la primera final de Copa perdida contra el Zaragoza, en Madrid- un grupo de vecinos que tenía al lado me contaba que eran de Vigo y en concreto de Chapela. Nada que decir. Cierto que Chapela está administrativamente en Redondela, pero cualquier observador diría que forma parte de la ciudad de Vigo. De hecho, más que otras partes como Zamáns, por entendernos. Aunque su situación jurídica y administrativa no va a cambiar ni ahora ni nunca, porque la ley lo prohíbe y Redondela no lo aceptaría, vamos a hacer algo de política-ficción. Que Chapela cambiara el límite municipal sería bueno para Vigo y tendría alguna ventaja para Redondela, que podría concentrar sus esfuerzos en el desarrollo de un solo centro urbano, la villa, y no en dos como en la actualidad. Claro que a cambio perdería una gran parte de su población y bajaría y mucho en el ranking, quedándose por detrás de Cangas, Porriño o Ponteareas.
La unión de Vigo con Chapela es tan deseable como imposible y al menos igual de lógica que la que intenta, de momento sin éxito, A Coruña con Arteixo, dos ayuntamientos más que vecinos, que lo comparten todo y que juntos conformarían una ciudad de 290.000 habitantes, con posibilidades de ser la primera de Galicia. De momento, todos los intentos han fracasado. Como también entre Ferrol y Narón, municipios gemelos empeñados en una absurda suma cero: lo que gana uno lo pierde el otro. Juntos sumarían 110.000 vecinos y sería la tercera ciudad gallega, con lo que eso supondría. Por separado, en cambio, se quedan con poco o nada. Es lo que habría pasado con Vigo sin la unión manu militari con Bouzas primero y con Lavadores después, tres ayuntamientos medianos y perfectamente irrelevantes.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último