Cambio de estrategia

Opinión.
Opinión. | Atlántico

La caótica situación impuesta por la portavoz Montserrat Mínguez que ha concluido con su dimisión, –la primera de la era Sánchez- ha impuesto también la necesidad de variar las estrategias del partido socialista para encarar estas próximas elecciones. Los politólogos de Moncloa, que habían detectado un filón en las manifestaciones de la Puerta del Sol manipulando su significado y utilizando tanto a la fallecida Maricarmen Abascal como a su condición de anciana jubilada, heroica y sin recursos puesta en la calle por unas leyes fascistas y machistas, para obtener un impensado y bienvenido rédito en las urnas, han tenido que variar sobre la marcha la estrategia porque la situación de su diputada catalana ha dinamitado por completo el plan y ni ella ni el propio plan sirven ya para nada. Ahí es poco que el ariete nominado para defender una política de vivienda justa y fustigar a los grandes tenedores de inmuebles, comparta lecho, vivienda e intereses económicos y sociales con uno de ellos y no precisamente de los más modestos.

El equipo de campaña sin embargo no para, y el primer acto de este entremés en que se está convirtiendo algo tan serio y tan necesario como la honorabilidad en la práctica de la función política, ha puesto en evidencia por dónde van a ir los tiros de aquí hasta noviembre. Devastado uno de los ases de esa baraja porque la portavoz del partido dormía con el enemigo, se ha acudido a la vena romántica y este país acuciado por unos problemas gravísimos de infraestructura pública que muestran puentes que no aguantan aguaceros y canales que se desbordan en las inundaciones, trenes que se incendian por el camino, autovías que se despellejan de tanto uso sin mantenimiento y vivienda asequible que no se hace desde hace quinquenios, ha de asistir perplejo al beso público del presidente y su señora a la que por cierto espera el banquillo para dilucidar si ha cometido delito o no en las prácticas llevadas a cabo por una docente que impartía una cátedra sin titulación alguna y que se quedaba con sus recursos. O no… Eso lo dirán los jueces. Lo otro lo dirán las urnas.

Contenido patrocinado

stats