Lo del acento

Publicado: 09 abr 2025 - 01:20

Lo del acento es una cosa muy graciosa y llena de encanto si se sabe administrar con prudencia. Yo, por ejemplo, no tengo ninguno o no creo tenerlo porque los que son de donde yo soy se vieron abocados a hablar como quiso que habláramos el comediógrafo Carlos Arniches que era un señor de Alicante llegado a Madrid de joven, que se inventó un lenguaje muy entretenido para expresarse en su teatro y la cosa acabó imponiéndose. El resultado es que los madrileños hablan como quiera Arniches y no al revés. Es decir, que los personajes de Arniches hablen como madrileños.

Hace unos días tuve ocasión de contemplar en la parodia de Jorge Cadaval cómo imaginan los andaluces que hablan los gallegos y salvo que alguien se lo haya tomado por la tremenda a mí me pareció muy gracioso porque tampoco hay que hacer del acento una causa guerrera y hay personajes que se han convertido en caricaturas de sí mismos sólidamente respaldados por su marcado acento regional como le pasaba a Dalí que hizo del acento catalán un acento universal o como le pasó al humorista Eugenio y sus chistes, capaces de demostrar al mundo que el pueblo catalán también tiene sentido del humor aunque sea un humor melancólico que sugiere ternura en lugar de juerga. Punset paseó un acento catalán más que nada susurrado por media Europa.

Pero ya digo, el acento regional tiene que administrarse prudente para no correr el riesgo cierto de asustar a la audiencia que es lo que le ocurre a la vicepresidenta Montero a la que su acento ha terminado por definir y determinar con mucho más acierto y propiedad que las obras completas de su discutible gestión política cuya bondad está por ver y al menos hasta el momento se desconoce. Cuando a un político lo define su caricatura y pasa a la posteridad por los tratamientos que de su persona hacen los humoristas hay que preocuparse. Y no es porque a Montero se le note que es andaluza que se le nota, porque también se le notaba a Gala y nadie hacía escándalo ni cachondeo de sus decires. A Montero lo que le caracteriza son los gritos que pega, lo desmedido de su catálogo de gesticulaciones y la virulencia de su discurso, un perfil que la sitúa entre Lola Flores y Carlos Jesús que no era de Raticulín sino sevillano como ella. Revilla no estaba mal haciendo de pasiego sabio, pero se está pasando y ya no hay quien lo aguante.

Contenido patrocinado

stats