Así son los cementerios más singulares de la provincia
Santa Mariña de Dozo en Cambados, el camposanto naval de Vilagarcía y las catacumbas de Cuntis albergan una historia única
El cementerio monumental de Santa Mariña de Dozo, en Cambados, respira historia, admiración, curiosidad y recogimiento al mismo tiempo. Este camposanto es el único de la provincia que forma parte de la Asociación de Cementerios Singulares de Europa (ACSE) al albergar unas espectaculares ruinas de la iglesia gótica del siglo XV en honor a la patrona de Cambados.
La construcción, de piedra, todavía conserva parte de la antigua torre y la bóveda del altar, bajo cuyos arcos con cinco capillas laterales preside el conjunto un Cristo tallado por el artista cambadés Francisco Leiro. En ese espacio se conservan tumbas en el suelo, entre ellas, las de los menores que no llegaron a la edad de la Primera Comunión.
Fuera de las ruinas, un pasillo central de piedra separa dos filas de tumbas en el suelo, todas con una perfecta simetría y cruces de mármol que ayer despertaban el asombro de un grupo de turistas extranjeros. El lugar es uno de los más visitados de Cambados y por estas fechas se llena de crisantemos que todavía realzan más el que fue denominado “el cementerio más melancólico del mundo” por el escritor Álvaro Cunqueiro. Además, Santa Mariña de Dozo está abierto todos los días desde la mañana a la noche y acogerá este domingo la única eucaristía del año. El tren turístico tiene una parada aquí en su recorrido.
Otro de los camposantos singulares en el cementerio Naval Británico, de Vilagarcía, construido en 1910 para dar sepultura a los marines y civiles anglicanos, lo que le valió el sobrenombre de Cementerio de los Ingleses. Su construcción surgió en la época en la que la ría de Arousa era escala habitual de buques de la Royal Navy y cuenta con 16 tumbas. Actualmente es propiedad de la Commonwealth británica y está custodiado por el Consulado de Gran Bretaña en Vigo.
Entre las personalidades enterradas en el camposanto vilagarciano figura Alexander Linsay, que fue cónsul británico en Vigo hasta el año 1971. Este cementerio acoge determinados actos de la Marina en fechas destacadas en colaboración con el Concello.
En la comarca de Caldas está un cementerio único en Galicia: el camposanto subterráneo de Arcos de Furcos, en Cuntis. Esta rareza bajo tierra se construyó en la posguerra debido a la falta de espacio que había en el entorno de la capilla de San Breixo. Así, unas galerías iluminadas por lucernarios albergan decenas de panteones familiares a los que se accede por dos estrechos pasadizos, abiertos a vecinos y curiosos.
Entre las personalidades que descansan en este panteón está el canónigo compostelano Manuel Caeiro Sobrado.
Lucita, una de las vecinas que tiene familiares enterrados en las catacumbas afirma que la parroquia está orgullosa de este cementerio, para el que lograron una solución “nada sencilla”, en tiempos difíciles.
Estos días las galerías con tumbas sencillas de mármol se llenan de flores y velas, en un espacio que, a pesar de la penumbra, no está oscuro. “Durante el día siempre hay luz”, explica Lucita, debido a las entradas y unas ventanas estratégicamente colocadas.
Los tres cementerios mantienen vivo el recuerdo por Todos los Santos y también una historia singular.
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