Serafín Sa: "Cuando la asociación denunció la contaminación del agua recibí amenazas"
“ Lo que molesta es que se hagan promesas concretas y luego nadie dé explicaciones”, dice el expresidente de la Asociación de Vecinos Nos de Cangas
¿Ha sido difícil tomar la decisión de dejar la presidencia?
Sí, porque cuando uno lleva tantos años implicado cuesta dar un paso al lado. Pero también creo que las asociaciones necesitan renovarse y que entren personas nuevas con ganas e ideas diferentes.
¿Eso significa una retirada definitiva?
No. Dejo la presidencia, pero no dejo de ser vecino.
Después de tantos años, ¿ha merecido la pena?
Sí, a pesar del desgaste. Ha habido momentos muy duros y muchas frustraciones porque siempre piensas que podrías haber conseguido más cosas. Pero cuando ves que proyectos por los que llevabas luchando veinte años empiezan a hacerse realidad, entiendes que el esfuerzo no fue inútil.
Uno de sus logros, junto con las otras asociaciones implicadas, fue la primera fase de la senda Herbello-A Magdalena...
Sí, y eso es probablemente la mayor satisfacción que me llevo. El de la EP-1002 es un proyecto por el que lucharon varias directivas antes que nosotros y que, por fin, empezó a hacerse realidad.
¿Se sintieron engañados?
Lo que más me molesta no es que una obra se retrase porque puedan surgir imprevistos. Lo que molesta es que se hagan promesas concretas y luego nadie dé explicaciones. Lo único que pedíamos era sinceridad.
Aún faltan dos tramos más ¿llegarán a ejecutarse?
Lo que tiene que hacer el Concello es pedir que se ejecuten, igual que hizo con la senda de O Hío. Cuando el Concello impulsa un proyecto y lo solicita, la Diputación lo puede ejecutar.
¿Por qué O Hío y no A Magdalena-Herbello?
Entiendo que políticamente les conviene más...
¿Ha sido este gobierno menos colaborador con la asociación?
Puedo decir que, aunque antes había menos medios, siempre encontré más apoyo y más disposición a sentarse a hablar. Con este gobierno me he sentido defraudado.
Hubo quien identificó a la asociación con distintos partidos políticos.
Sí, y eso nunca fue cierto. Hubo quien decía que éramos del PP y otros aseguraban que estábamos más próximos al BNG. La realidad es que siempre actuamos con absoluta independencia.
¿Fue difícil mantener esa independencia?
Mucho, porque siempre hay quien intenta etiquetarte. Evidentemente, como cualquier persona, tengo mis propias ideas. Siempre he tenido una forma de pensar de izquierdas y, además, fui responsable de un sindicato. Pero una cosa son mis convicciones personales y otra muy distinta el trabajo al frente de una asociación vecinal. Si hubiera sido necesario “casarme con el diablo” para conseguir un beneficio para los asociados, lo habría hecho.
¿Algún partido le propuso dar el salto a la política?
Sí, de todos los colores, pero ni me lo planteo.
En alguna ocasión habló incluso de amenazas. ¿Llegó a sentir miedo?
Sí hubo momentos complicados. Cuando denunciamos públicamente algunos problemas, especialmente relacionados con la contaminación de las aguas, hubo personas que me advirtieron de posibles denuncias e incluso recibí amenazas. No es una situación agradable. También vivimos momentos de mucha tensión cuando estudiamos acudir a los tribunales por determinadas actuaciones. Sabíamos que un contencioso podía suponer un coste económico muy importante para la asociación y eso nos obligó, en más de una ocasión, a renunciar a acciones judiciales que considerábamos justificadas.
Contenido patrocinado
También te puede interesar