Un moañés amedrenta a vecinos con robos, hurtos y okupaciones

A lo largo del último año acumula en operaciones de Policía Local y Guardia Civil una veintena de delitos, algunos de ellos por amenazas, contra el patrimonio, atentado o robo con fuerza

Policía Local y Guardia Civil rodeando la vivienda okupada por A. O. R.
Policía Local y Guardia Civil rodeando la vivienda okupada por A. O. R. | S.R.

El último robo con fuerza tuvo lugar este lunes. A.O. R. aprovechó la noche para forzar la furgoneta de una empresa local de venta de pescado congelado a domicilio y se llevó todo el rape que había en su interior para después venderlo en el entorno de la plaza de abastos. Esto fue lo que lo delató. Poco más tarde fue cazado por la Policía Local. Pero este solo es uno de los muchos antecedentes que acumula en los registros de operaciones conjuntas de la Policía Local en colaboración con la Guardia Civil, una veintena en solo un año: está implicado en 11 investigaciones, ha sido detenido en una ocasión, se le atribuyen 11 delitos contra el patrimonio, tiene otro contra la seguridad vial, uno de atentado, otro de malos tratos, dos amenazas y fue cazado tres veces por ocupación o usurpación de inmueble. De hecho, actualmente vive junto a su pareja en una casa okupada en la calle Almirante Méndez Núñez, en el barrio de O Real. Los vecinos describen que la presencia policial a las puertas de la casa es habitual, pero esto no impide que A.O. continúe amedrentando al barrio, cada vez más castigado por el trapicheo.

El hartazgo de las víctimas de este vecino reincidente llegó ayer a las redes sociales, lo que provocó una auténtica avalancha de comentarios de otros afectados. “Hoy nos pasa a nosotros, mañana te pasa a ti, no podemos vivir con miedo o intranquilos en el pueblo”, comienza el escrito de uno de los afectados. Otra vecina relata el infierno que llevan viviendo “desde hace meses”. “Desde las 4.30 de la mañana estámos en pie. A gritos de auxilio, tirando macetas y no se que más a los coches que pasan, a golpes, martillazos, otro que llega a patadas pidiendo un guante...”, expone Mónica Cháves.

Ante esta inseguridad en el barrio, los de O Real han creado un grupo de WhatsApps preocupados por la situación. A esta pareja se unen otras narcoviviendas, como es el caso de una situada en la calle Daniel Castelao o en la Subida Á Canexa. “Trabajan todo en equipo, es un drama y un peligro", afirman. Ya se está planteando una movilización vecinal para plantar cara a una situación que califican de “insostenible”.

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