La mitad de los rescates en O Morrazo son perros de caza
En Biosbardos la temporada cinegética supone un aumento de las entradas en el refugio, que acoge a más de 200 animales
El abandono y descarte de perros de caza es uno de los grandes dolores de cabeza de las protectoras, ya que suponen más del 10% del total, según calculan desde la plataforma de No a la Caza (NAC). Este colectivo celebró recientemente su manifestación anual en Vigo para reivindicar que la Ley de Bienestar Animal también ampare a los llamados perros de caza “ya que nuestro objetivo es que la legislación incluya a todos los animales y que la sociedad rechace la práctica de esta actividad”, explica Belén Torrado, una de las representantes de la NAC en la provincia.
En la protectora Biosbardos conocen muy bien lo que significa el abandono de perros de caza al encontrarse su ámbito de actuación en comarcas con gran presencia de esta actividad.
“Los meses que coinciden con la temporada de caza nos afectan mucho porque aparecen muchos perros abandonados”, explica la presidente de la protectora. A esa presión que ejercen las llegadas de animales, la mayoría de las veces en malas condiciones, se suma que las adopciones son “escasas y salen a cuenta gotas. Nuestra gran ayuda son las madrinas y padrinos de animales y las donaciones que recibimos, sin ellos sería impensable continuar y tendríamos que parar de recibir más perros y gatos ante la falta de espacio y recursos".
En la Protectora do Morrazo la situación es similar. Aquí, en el monte de Brión, la mitad de los perros que acogen son de caza. Cariñosamente, llaman a la zona donde se encuentran estos animales “podencolandia”, ya que el podenco es la raza más abundante.
La colaboración con la protectora Cadeliños (con sede en Barro, pero sin refugio) ha permitido que “tengamos más visibilidad en las redes y aumenten las adopciones. Ahora enviamos perros a toda España y gracias a eso, el año pasado fue récord con unos 200 perros que encontraron hogar”.
Estas salidas del refugio han permitido “que sigamos recogiendo perros, sobre todo los que vienen de la caza”, explica Laura, responsable del refugio que tiene su ámbito de actuación en toda la península del Morrazo. Para ella “nuestra labor, la de todas las protectoras de la provincia, es esencial para que los animales abandonados puedan tener un lugar donde estar, el centro de la Diputación y los que tienen algunos municipios como Vigo, no serían suficiente. Esa labor debe ser reconocida y debíamos tener más apoyo”.
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