Llueve y ventea en el interior de la Biblioteca Municipal de Cangas
Usuarios grabaron ayer sorprendidos cómo el agua se filtraba a chorros por los ventanales de la fachada que da el mar
Usuarios que ayer estudiaban en la Biblioteca Municipal de Cangas, situada a los pies de la playa de Rodeira, pudieron inmortalizar ayer cómo el agua de la lluvia entraba por las ventanas de la fachada que mira a la ría. El agua caía sobre los cristales y estos la escurrían hasta filtrarla por las rendijas. De ahí, nuevamente cristal abajo hasta el suelo. Lo hacía sin parar mientras todo se encharcaba sin que nadie pudiera impedirlo. Además, la calefacción se encontraba apagada, lo que obligaba a las personas que se encontraban en la sala a permanecer con abrigos para paliar el frío.
“Entraba el viento por la espalda, no es lógico que esto ocurra por una ventana que debería de reunir las condiciones óptimas para que no pase el agua y el frío en una zona que debería de ser de confort para para poder estudiar”, trasladaba a Atlántico Yasmina Otero, una usuaria habitual del centro cultural. Ocurrió en torno a las 10 de la mañana hasta mediodía cuando dejó de llover y se encendió la calefacción. Con positivismo esta joven estudiante reconoce que antiguamente “todavía era peor” porque “todo estaba lleno de cubos por las goteras”, pero aun así “hoy me sorprendió la cantidad de agua que entraba, da una sensación rara”.
Además de afrontar estas quejas, el gobierno local también tiene pendiente eliminar las barreras para garantizar la accesibilidad a las personas con problemas de movilidad, tal y como demandó el pleno del pasado mes de noviembre a petición del PP.
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