Una imagen para O Morrazo
Cangas se echó a la calle para acompañar al Cristo del Consuelo y la Virgen del Carmen, una popular procesión y tradición que se remonta al menos al siglo XIX, con la fundación de la cofradía
Cangas volvió a cumplir con una de esas citas que cada año están marcadas en rojo en el calendario. La procesión del Cristo del Consuelo y la Virgen del Carmen volvió a llevar la tradición a las calles de la villa en una tarde en la que vecinos y visitantes se fueron concentrando en el entorno de la excolegiata de Santiago para acompañar a las dos imágenes.
El ambiente fue ganando intensidad a medida que se acercaba el momento de la salida. En las calles, grupos de vecinos aguardaban el paso de la comitiva mientras el sonido de las campanas anunciaba una de las estampas más reconocibles de las fiestas. El cielo también quiso dar tranquilidad y, sin previsión de lluvia, permitió que la procesión se desarrollase con normalidad y que los asistentes pudiesen disfrutar de la celebración sin estar pendientes del paraguas.
El Cristo del Consuelo avanzó acompañado por la Virgen del Carmen, en una imagen que resume buena parte de la identidad de Cangas: la devoción, la tradición y el vínculo permanente con el mar. A ambos lados de las calles, los vecinos fueron siguiendo el paso de las imágenes, algunos desde las puertas y balcones y otros, integrándose en el propio cortejo, manteniendo ese carácter popular que ha convertido esta celebración en una de las grandes citas religiosas del verano cangués.
En el apartado institucional, la procesión volvió a dejar patente la diferente posición de los grupos políticos ante esta tradición religiosa. Ningún representante del BNG acompañó el recorrido y tampoco estuvo presente la alcaldesa, Araceli Gestido. Sí participaron representantes del PSOE y EU, formaciones que junto al BNG integran el gobierno local. Sí arroparon al Cristo los ediles del PP. También estuvo la conselleira del Mar, Marta Villaverde, quien destacó el fuerte apego de Cangas a sus tradiciones y el componente de devoción e identidad que vincula a la villa con el mar.
No es una tradición reciente. La festividad del Cristo del Consuelo quedó vinculada al último domingo de agosto tras la refundación de su cofradía en 1865, aunque la devoción y la historia de la imagen se remontan más atrás. Desde entonces, generación tras generación, Cangas ha mantenido esta celebración como parte de su patrimonio religioso y cultural. La presencia de la Virgen del Carmen aporta además el marcado carácter marinero de una villa cuya historia está estrechamente ligada a las gentes del mar.
Con el regreso de la procesión al entorno de la excolegiata llega uno de esos momentos que los habituales de esta celebración esperan cada año. Las imágenes vuelven a encontrarse ante el templo mientras el ambiente se hace más solemne y las voces acompañan el cierre de la celebración. Es entonces cuando la procesión deja de ser simplemente un recorrido por las calles para convertirse, una vez más, en una escena compartida por buena parte de la comunidad. Y así, entre campanas, tradición y el ir y venir de vecinos por el centro de la villa, Cangas volvió a rendir homenaje a sus dos devociones. Una celebración que no cambia con el paso de los años y precisamente ahí encuentra buena parte de su fuerza: en seguir reuniendo a quienes la vivieron de pequeños.
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