“Mi ilusión es independizarme como hicieron mis hermanos”

Carlitos es un moañés con Síndrome de Down que trabaja en una empresa local. Un ejemplo de que la inclusión es posible

Jose Carlos reponiendo material durante su jornada laboral.
Jose Carlos reponiendo material durante su jornada laboral. | S.R.

Si hay un joven conocido en la comarca de O Morrazo y, particularmente en Moaña, ese es Carlos Martínez Coello, ‘Carlitos’. A sus 36 años es un ejemplo de que tener síndrome de Down no es barrera para la socialización, la amistad, la colaboración o para hacerse un hueco en el mercado laboral. En el Día Mundial del Síndrome de Down que se celebra mañana, él es otro ejemplo de que pese a las limitaciones, la inclusión es posible.

En su currículum ya figura su experiencia en hostelería o dependencia, pero desde el pasado mes de diciembre es uno más de la plantilla de la empresa local Daler Rowney, dedicada al suministro de todo tipo de materiales de la papelería y el diseño gráfico. Desde su almacén de A Xunqueira distribuyen online a España y Europa. Carlitos tiene varias funciones, entre ellas reponer productos y empaquetarlos para su envío. Su jefe, Agustín Dapena, reconoce que está muy satisfecho con el resultado y que, cuando hay algún error, como puede cometer cualquier, “se ayudan entre ellos”, manifiesta. “En mi empresa trabajan tres personas con limitaciones y estoy muy contento”, señala.

Para Carlitos y su familia, lograr este trabajo “con contrato indefinido y cerca de casa” era algo inimaginable que le ayudará a alcanzar otra su gran ilusión, “independizarme como hicieron mis hermanos”. “Me gustaría alquilarme o compararme un piso para vivir solo o en pareja, pero independiente”, remarca el moañés sin perder de vista a una madre orgullosa, Pepita Coello, que no lo ha soltado de la mano nunca y que lucha por “romper” estereotipos. “Yo nunca oculté a mi hijo, siempre lo llevé a todos sitios, quisimos que estudiara, que se preparara para trabajar, y ahora ha encontrado un sitio ajustado a él”, decía con alivio Pepita, que siempre ha desoído los comentarios negativos “aunque duela escuchar y ver determinadas cosas a tu alrededor, todavía a día de hoy".

“Me han reprochado que lleve a mi hijo a Pontevedra con sus amigos los sábados por la noche y vaya a recogerlo de madrugada”, contaba convencida de que lo que hace es lo correcto por que “a estos niños si no los llevas, ellos no lo pueden hacerlo solos, tenemos que ayudarles a abrirles el camino”. "Él tiene las mismas necesidades que cualquier otro joven porque tiene la misma capacidad, solo tiene unas limitaciones, por el resto él puede ser autónomo, tener una pareja y hacer su vida como la hicieron sus hermanos", defiende esta madre, ejemplo de todas las madres y familiares que no se han rendido nunca y que continúan al pie del cañón demostrando que tener un cromosoma extra no es el fin, sino un principio que “ahora no cambiaría por nada”.

Moaña no quiere que el Día Mundial del Síndrome de Down pase desapercibido y mañana a las 17:00 horas tiene previsto un acto en el palco de la música en el que Pepita Coello tendrá un papel especial como familiar usuaria de Down Pontevedra Xuntos.

Durante el evento se llevará a cabo la lectura del manifiesto, con la participación de distintas personas vinculadas a las asociaciones Down, así como intervenciones artísticas a cargo de Proyecto Luzazul y la actuación musical de la Banda de Música Airiños del Morrazo.

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