El Entroido de Cobres desafía a la lluvia e impone tradición
Pese a la llovizna, madamas y galáns bailaron ante el público congregado en una carpa que crece al mismo ritmo que el número de parejas. Los juegos populares no defraudaron
No hay carnaval sin Entroido de Cobres ni Entroido de Cobres sin lluvia. Así que los vecinos de Vilaboa, lejos de amilanarse por el cielo, se han crecido y esta edición han vuelto a cumplir la programación punto por punto. Durante cuatro días hubo bailes por las parroquias enfundados en un chubasquero, fiesta en la carpa e, imprescindible, un Martes de Carnaval con todas las singularidades del Entroido de Cobres: juegos sobre el río, la vara o la tradicional Corrida en la explanada de Riomaior guiada por el conocido presentador y predicador Isi, concursos, predicador y la posterior quema.
Finalizadas las actividades en el exterior, llegó uno de los momentos más entrañables de la tarde. Este año, con doble emoción. Bailar por última vez en esta edición ante un público entregado y hacerlo con una comitiva histórica. Cuarenta y seis parejas, cerca de un centenar de bailarines acompañados por los músicos de la agrupación de Aires de Cobres, llenando de vida un espectáculo que no dejó indiferente a nadie. La familia de la Asociación Cultural Cobres creció al mismo ritmo que la carpa, más amplia y con un escenario de 35 metros para lucir uno de los carnavales más excepcionales de la provincia de Pontevedra. Tanto por la indumentaria de madamas y galáns como por todo lo que le rodea. Un carnaval que no se contempla: se vive.
Y en la fiesta del humor y la retranca gallega, Isi es el maestro. Aprovechó su papel de experto predicador para hablar de los “rumores” de quienes “pensan que os panteóns municipais van converter Vilaboa na primeira Cidade de Vacacións Perpetuas”. También del cambio de postura de O Miradoiro do Cabalo: “Onde antes había paixón nocturna e suspiros clandestinos, agora hai postureo, fotos bonitas e moita xente facendo coma se nunca oíra falar da Pedra que Alumbra. Menos pecado, máis filtro”, reivindicó el televisivo mientras el público ponía la oreja, soltaba carcajadas y aprovechaba para mojarse la boca con semblante distendido. Lo de menos ayer era el disfraz, sino liberarse de la rutina, librarse de los complejos y comenzar la cuenta atrás para la próxima edición.
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