La devoción por el Cristo do Consolo triunfa en Cangas

La procesión, en la que también se honra a la Virxe do Carme, concentró un año más a miles de fieles en la villa marinera, que celebrará sus fiestas toda esta semana

Un instante de la procesión ayer en los alrededores de la iglesia de Cangas.
Un instante de la procesión ayer en los alrededores de la iglesia de Cangas. | Jorge Santomé

La villa de Cangas celebró ayer uno de sus días señalados con el calendario en rojo: la procesión del Cristo do Consolo y de la Virxe do Carme como parte de las fiestas del Cristo, que comenzaron el pasado viernes y se alargarán hasta el próximo viernes 5 de septiembre.

La jornada comenzó con una salva de bombas de palenque anunciando el Día do Cristo a primera hora de la mañana, que fue seguida de un pasacalles de la banda de música Belas Artes. Este grupo más tarde actuó en el palco de la Alameda Vella una vez terminó la misa solemne.

Al filo de las 20 horas comenzó la procesión en homenaje al Cristo do Consolo y la Virxe do Carme, un acto que reunió a miles de fieles y que culminó con el canto del Himno do Cristo y de la Salve marinera, uno de los momentos más emocionantes de las fiestas patronales de Cangas.

La orquesta Principal, en el recinto de avenida Castelao, y el DJ Hugo Martínez, en el recinto de fiestas Naves de Ojea, pusieron la nota musical a la jornada grande de las fiestas una vez terminado el espectáculo pirotécnico que comenzó antes de medianoche.

Un dosel centenario patrimonio de la villa

El dosel morado que cubre la figura del Cristo no es una pieza de tela cualquiera. De hecho, ayer cumplió la friolera de cien años protegiendo la figura más preciada de la parroquia de Cangas. Se trata de un dosel bordado a mano por las monjas de la Compañía de María en 1925 a encargo de tres miembros de la cofradía del Cristo do Consolo cuyos descendientes continúan en esta organización religiosa. De hecho, uno de ellos es el actual presidente, Carlos Iglesias –su abuelo fue uno de los que encargó esta pieza de tela– y otra María del Carmen Lemos, primera mujer presidenta de la cofradía, cuyo abuelo también es uno de los miembros que mandó hacer el dosel.

Para los actuales miembros de la cofradía es todo un orgullo contar con una pieza de este valor, que es patrimonio “de todos los cangueses” y que mandarán pronto a restaurar a la Real Fábrica de Tapices.

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