El Concello evita aclarar quien coordinó las playas este verano
Reconoce que la persona encargada de la coordinación de los arenales estaba de baja laboral y admite que no se tramitó de forma “correcta” el permiso de Capitanía
El Concello de Cangas no identifica a la persona que asumió las funciones de coordinación del balizamiento de las playas durante este verano, después de que el responsable habitual del servicio, Cesáreo Coya, se encontrase de baja como manifestó la alcaldesa, Araceli Gestido, en respuesta a unas preguntas que el PP le hicieron en el mes de julio. La falta de una respuesta concreta deja sin aclarar quién se encargó de realizar el seguimiento de un procedimiento que el propio gobierno local reconoce que no pudo completarse “correctamente”.
La explicación ofrecida a las preguntas formuladas por la oposición sitúa el origen del problema en la coincidencia de dos circunstancias: la ausencia por baja del coordinador habitual y la falta de respuesta de Capitanía al primer envío realizado por el Concello. Según el Ejecutivo, el procedimiento seguido inicialmente fue el habitual de otros años: elaborar la planimetría del balizamiento y remitirla por correo electrónico a Capitanía para recibir posteriormente sus observaciones. Sin embargo, este año esa respuesta no llegó y, al mismo tiempo, la persona que normalmente realizaba el seguimiento estaba de baja.
El Concello sostiene que esta situación provocó que “non se completase correctamente a tramitación administrativa”, pero insiste en que en ningún momento decidió prescindir de la autorización de Capitanía. También asegura que mantuvo posteriormente el contacto tanto con Capitanía como con el servicio de balizamiento, que atendió una petición formulada el año anterior para habilitar una canal de entrada en la playa de Barra.
La cuestión que queda sin contestar es quién asumió las funciones del coordinador durante su ausencia. El gobierno local explica que la baja de Coya fue una de las circunstancias que contribuyeron al problema, pero no señala quién debía sustituirlo ni quién tenía encomendadas funciones como dar la orden del cambio de bandera ante algún incidente o vertidos como el ocurrido en la playa de Menduiña. Una ausencia de respuesta que adquiere mayor relevancia después de que el propio ejecutivo reconociese en el pleno que el balizamiento fue “mejorable” y atribuyese parte de las deficiencias a un supuesto boicot interesado.
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