Carmucha, la vecina que creó la mantilla para la reina Letizia
No puede disimular la emoción, ni ella ni su familia. Nunca imaginó que la mantilla que confeccionó y donó al mercadillo de la asociación vecinal de Gandón llegaría tan alto
En Gandón, una pequeño barrio de la parroquia de Aldán, en Cangas, pocos necesitan que les digan su nombre completo. Para todos es simplemente Carmucha de Vidal. Conocida y apreciada por sus vecinos, miembro activa de la asociación vecinal y amante de las labores artesanales, a sus 78 años nunca imaginó que una de las mantillas confeccionadas por sus manos acabaría llegando a la reina Letizia.
La historia comenzó mucho antes de la reciente visita de la monarca a Vigo con motivo del Día de las Fuerzas Armadas. Carmucha había elaborado la mantilla de manera artesanal en su propia casa, dedicándole cerca de dos semanas de trabajo. Tiempo después decidió donarla para colaborar con las actividades de la asociación de vecinos de Gandón. Lo que ocurrió después fue algo que nadie podía prever. Al menos no ella.
La pieza acabó siendo adquirida por la diputada autonómica y portavoz del grupo municipal del PP, Loli Hermelo y, posteriormente, entregada a la reina Letizia durante su estancia en la ciudad olívica este fin de semana. Carmucha no supo nada hasta después, momento en el que la incredulidad dio paso a la emoción. Para ella, lo más importante no es la repercusión mediática, sino la satisfacción personal de comprobar que un trabajo realizado con dedicación y cariño ha llegado a manos de una persona tan relevante. “Ver que se la han entregado y que la tiene una persona tan importante es una alegría muy grande”, explica reconociendo que si recibiese un encargo de la Casa Real, no se asustaría lo más mínimo.
Pero si algo la emociona especialmente es la reacción de quienes la rodean. Desde que la noticia se hizo pública, las muestras de cariño no han dejado de sucederse. Familiares, amistades y vecinos comparten con ella el orgullo por esta historia tan singular.
En casa, el acontecimiento se vive con entusiasmo. Sus hijos siguen de cerca todo lo relacionado con la mantilla y celebran cada comentario que reciben sobre ella. Carmucha recuerda con ternura las conversaciones cotidianas que mantiene con ellos, especialmente cuando le hacen saber lo orgullosos que están de verla reconocida por un trabajo que siempre ha realizado de forma discreta.
También en la calle se ha convertido en una protagonista inesperada. En la peluquería, durante sus paseos o en cualquier encuentro casual, son muchas las personas que la detienen para felicitarla. Ella misma relata entre risas cómo una vecina la paró emocionada al cruzarse con ella para comentarle que acababa de enterarse de la noticia.
Quienes conocen a Carmucha de Vidal destacan su sencillez y su compromiso con la comunidad. Por eso, en Gandón la historia se vive casi como un reconocimiento colectivo. La mantilla no solo representa el trabajo de una artesana, sino también el espíritu de colaboración y convivencia que caracteriza a la parroquia y a la Asociación vecinal de Gandón.
Lejos de buscar protagonismo, Carmucha agradece las muestras de afecto todavía sorprendida por el recorrido que ha seguido la mantilla que un día salió de sus manos. Una pieza nacida en un hogar de Aldán que, de manera inesperada, terminó encontrando su lugar en una de las citas más destacadas del calendario institucional español.
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