'Agentes' sin placa en Pinténs a la caza del conductor infractor
Tras un fin de semana de colapso en los viales de esta zona de O Hío, un grupo de vecinas se organizaron por la mañana para impedir a los coches aparcar en lugares no autorizados
En Pinténs, la paciencia también tiene un límite y este fin de semana se volvió a medir en metros: los que necesita una ambulancia para poder pasar por unas calles estrechas convertidas, cuando llega el buen tiempo, en un gigantesco aparcamiento improvisado. Después de un fin de semana de auténtico colapso por la llegada masiva de bañistas, los vecinos de la parroquia de O Hío, en Cangas, decidieron ayer tomar cartas en el asunto y organizarse para impedir que los vehículos estacionasen en lugares prohibidos o bloqueasen el paso de peatones y, sobre todo, de los servicios de emergencia.
No es una situación nueva. Los residentes aseguran que llevan años padeciendo el mismo problema cada verano y que, pese a las reiteradas quejas, no encuentran una solución por parte del Concello. “No se me ocurre ir un domingo a la playa, me agobia, me pone de mala leche”, resume una vecina, que reconoce que incluso entre semana “todo está lleno”. El problema, explican, no es únicamente encontrar sitio para estacionar, sino el efecto dominó que provoca la búsqueda desesperada de un hueco: vehículos mal aparcados, viales estrechos bloqueados y maniobras que terminan convirtiendo Pinténs en un improvisado circuito de obstáculos. Y tampoco creen que abrir otro aparcamiento vaya a ser la solución definitiva: “Si abren otro parking se llenaría también”.
Ante este panorama, los propios residentes terminaron haciendo ayer de agentes de tráfico sin potestad sancionadora pero con toda la capacidad de diálogo. La misión de la asociación de vecinos era sencilla, vigilar que los coches no invadiesen zonas de paso y mantener despejadas las vías por si tenía que entrar una ambulancia. Y no es una preocupación teórica. El año pasado ya tuvieron que afrontar una situación en la que una ambulancia necesitó acceder a la zona para atender a una persona que se había hecho daño. Este verano, por ahora, no se ha repetido, pero los vecinos prefieren no esperar a que ocurra para descubrir que el camino está bloqueado.
La situación tiene además un punto de retranca difícil de ignorar: los vecinos se han convertido en vigilantes improvisados porque, según denuncian, la Policía Local no acude a estas vías al considerar que no son de su competencia, mientras que la Guardia Civil, que sería la encargada de sancionar las infracciones, no dispone de efectivos suficientes para asumir una vigilancia permanente. "No aparece nadie", lamentan.
Y al caos de coches hay que sumar otro clásico del verano en O Hío: los pitidos de los conductores atrapados en las numerosas curvas y estrecheces de sus viales. Un concierto improvisado que se escucha en las casas y que, para quienes viven allí todo el año, tiene poco de música y mucho de recordatorio de que el problema sigue sin resolverse.
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