Urgen la vuelta del ferry de A Guarda para el uso de vecinos y peregrinos

A Guarda

El “Santa Rita de Cássia” está paralizado desde marzo de 2020; ahora, la arena colapsa el canal con Caminha

Publicado: 10 jul 2024 - 04:00 Actualizado: 10 jul 2024 - 10:20
Imagen actual del ferry “Santa Rita de Cássia”, que empezó su servicio hace 29 años, parado en el embarcadero de Caminha.
Imagen actual del ferry “Santa Rita de Cássia”, que empezó su servicio hace 29 años, parado en el embarcadero de Caminha.

Vecinos de A Guarda urgen el regreso del ferry “Santa Rita de Cássia” para que todos, vecindad, turistas y peregrinos, puedan cruzar el río desde Caminha, una función que ahora realizan planeadoras ante la inactividad del barco y tras numerosos compromisos institucionales incumplidos. Hace 29 años A Guarda y Caminha establecían una nueva relación con la puesta en marcha del ferry “Santa Rita de Cássia”, que salía de Portugal a las horas, y desde A Pasaxe a las medias. Hasta 2021, el servicio estuvo en activo, aunque tuvo varias pausas. El primer “hachazo”, llegó el 10 de junio de 2004 con la inauguración del Ponte da Amizade, que une Goián con Vilanova de Cerveira, y que hizo descender el número de usuarios, que llegó a superar las 280.000 personas y los 70.000 vehículos.

La pandemia paralizó el servicioen marzo de 2020 hasta su reanudación el 9 de julio de 2021, pero solo para pasajeros dada la inseguridad del pantalán de A Pasaxe por falta de control en su mantenimiento. Poco duró esta reanudación, porque en octubre de ese mismo año el ferry se detuvo “casi” definitivamente, por temor a una tragedia dadas las condiciones del pantalán. Esta nueva interrupción llevó al “Santa Rita” a un astillero del Pasaxe; ahora “duerme” mecido por las aguas del río, en el embarcadero de Caminha. Hoy nadie sabe cuándo volverá a prestar servicio, incluso, la voz popular duda que vuelva a navegar.

En mayo de 2022, Susana Lenguas, presidenta de Portos de Galicia, aseguraba que el ferry estaría operativo en el verano de 2023; no fue así. En marzo de 2023, cuando se iniciaron las tareas para la retirada del pantalán, la conselleira do Mar, Rosa Quintana, daba un plazo de tres meses para ejecutar las obras. Incumplido. El alcalde de A Guarda informaba que el muelle volvería a recibir el “Santa Rita de Cássia” a mediados de septiembre de 2023. No se cumplió el plazo. Tampoco el dado con posterioridad por Portos de Galicia: a mediados de noviembre de ese año, el pantalán volvería al río… Con un costo superior a los 580.000 euros, el pantalán sí regresó a su lugar, pero medio año después del último plazo manejado. Fue en abril de 2024. Con pantalán, y sin ferri porque la acumulación de arena colapsa el canal. No es suficiente con tomar una decisión de dragado, una operación que puede superar el millón y medio de euros. En un sistema tan frágil y sensible como es el río y donde el cambio climático está en evidencia, actuar sobre el cauce requiere estudios ambientales complejos que señalen por dónde hay que ir y cómo se debe actuar.

La falta de comunicación que tuvo lugar entre el 21 de octubre de 2021 y el 9 de abril de 2022 hizo temer por la continuidad del Camiño Portugués da Costa: los peregrinos se encontraron sin posibilidad de cruzar el río; pero gracias a los barcos-taxi que operan con ciertas dudas legales, los peregrinos pudieron cruzar el río a cualquier hora, bastaba con ponerse en contacto con los barqueros que manejan las planeadoras que los transportan. Pero el ferry sería un mejor sistema, coinciden vecinos y visitantes.

El 9 de abril de 2022, dos embarcaciones de Xacobeo-Transfer comenzaron a realizar el transporte oficial de pasajeros entre las dos orillas; una de ellas sustituida, en julio de ese mismo año, por un barco con propulsión eléctrica y capacidad para 12 pasajeros. Hoy, Xacobeo-Transfer continúa prestando el servicio entre las dos orillas, mayormente con la planeadora que sale de Caminha a las medias (desde las 7:30 hasta las 12:30, y desde las 14:30 a 18:30, hora portuguesa), y desde A Pasaxe, en Camposancos, a las horas (8 a 13 horas y de 15 a 19, hora española), aunque si la demanda lo requiere el servicio es más ágil. El billete se obtiene on-line, el coste es de 6 euros y el trayecto puede estimarse en torno a los cinco minutos.

Los peregrinos que cruzan el río Miño entre Caminha y Camposancos, alcanzan la cifra de 13.204, son los que recogen la Compostela, porque a esta cantidad habría que sumar los peregrinos que hacen esta ruta, pero no recogen el documento mencionado. Ha disminuido el paso de guardeses a Caminha por vía fluvial. Tomar un café con un pastel en Caminha, está en una media de 2.40 euros, más el coste de ida y vuelta que alcanza los 12 euros, inasumible para acercarse a la localidad vecina cruzando el río. La última vez que el ferry cruzó el río, el coste del billete estaba en 1,50 euros por viaje de ida o de vuelta.

La mejor solución para el trasladado de pasajeros entre Caminha y A Guarda ya la había apuntado el anterior regidor caminhense, Miguel Alves, cuando aludía en su mandato, a lo obsoleto del actual ferry, y hablaba de la posibilidad de construir un nuevo barco, de propulsión eléctrica, con un mínimo de calado para que no dependiese de las mareas, y concesionario a su explotación a la iniciativa privada. Ya reconocía entonces Miguel Alves que el “Santa Rita de Cássia” “está próximo a su fin”. En la actualidad, el mayor hándicap que vive el intercambio vecinal entre las dos orillas, es el coste del billete.

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