Guardería para pollos de gaviota

Anabam recoge en un terreno en A Guarda a las aves hasta que se independizan. Este año llegaron 28 individuos, de los que 5 eran de Vigo y uno de Baiona

Agustín Ferreira lleva dos veces al día alimento a los pollos que están en esta peculiar guardería.
Agustín Ferreira lleva dos veces al día alimento a los pollos que están en esta peculiar guardería. | Antón Ferreira

Diez años lleva la Asociación Naturalista Baixo Miño (Anabam) recogiendo pollos de gaviotas caídos de los tejados en los que los progenitores instalaron sus nidos. De esta tarea se encarga Agustín Ferreira llevando las crías a un predio en el “Lugar Vello”, en el que pasarán un tiempo hasta que logran independizarse y deciden abandonar el refugio en el que reciben alimento y agua y campan por un espacio sin interferencias humanas, salvo en el momento de proporcionarles sustento. Agustín Ferreira explica que se interacciona lo mínimo posible con los pollos para evitar que se acostumbren a la presencia humana. Él mismo se encarga de llevarles tres veces al día, alimentos. Pero alimentarlos supone un coste que sale del propio “peto”, aunque en ocasiones cuenta con alguna colaboración de quienes hacen la entrega del pollo que han encontrado en la calle, o recogido en un patio. Unos hacen una aportación económica y otros adquieren algún producto, como pueden ser latas de comida de perros o gatos. Por otra parte, la Pescadería Emilio y Amparo, en la Praza de Abastos de A Guarda, entrega cada sábado restos de pescado o sardinas, una colaboración que se repite cada año y que Anabam agradece especialmente.

Cuando Anabam recibe una llamada telefónica, Ferreira acude al rescate del ave con una bolsa para transportar el pollo y un salabre que facilita la captura. En lo que va de temporada, el refugio de gaviotas de Anabam recibió 28 individuos, de los cuales 5 no sobrevivieron debido al estado en el que llegaron; otros ya vuelan por la orilla del mar, completado su ciclo de “madurez” y aprendizaje; algunos comienzan a aletear ejercitando las alas con pequeños vuelos, y los más jóvenes, todavía no se “despegaron” de la tierra. También explica Agustín Ferreira que no todos los pollos del refugio nacieron en A Guarda, porque 5 de ellos llegaron desde Vigo y otro llegó de Baiona. A mediados de agosto, la mayoría de los pollos recogidos habrán abandonado el refugio y habrán regresado a su hábitat.

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