Los fieles desbordan la ermita de Santa Trega en su día grande

La misa solemne, presidida por el obispo de Tui-Vigo y cantada por Antonio Barros, dio paso a la tradicional procesión de la imagen y a las pujas en el área del Púlpito

Un momento de la numerosa procesión llegando al Púlpito.
Un momento de la numerosa procesión llegando al Púlpito.

Centenares de romeros acudieron al Monte de Santa Trega para participar en la fiesta de la titular del monte, celebrándose diversos actos religiosos durante la mañana, siendo el principal la misa solemne de las 11:00 horas, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Antonio Valín Valdés y cooficiada por cinco sacerdotes.

Parte de la Corporación de A Guarda, con el alcalde Roberto Carrero al frente; representantes de la Guardia Civil y la Marina, y una representación de Póvoa de Varzim, localidad muy vinculada con A Guarda, formaron parte de los numerosos fieles que acudieron a esta celebración religiosa que superaba, una vez más, la capacidad de la ermita, y parte del atrio. En esta ocasión, la Ofrenda estuvo a cargo de dos profesores del colegio Vedruna, de A Guarda, Carmen Sara Álvarez Lorenzo y Jesús Martínez Cadilla, que recordaron, y agradecieron, los doscientos años del colegio que las Carmelitas fundaron en 1894,

La voz de Antonio Barros, en algunos momentos acompañado por los fieles, se encargó de los cánticos religiosos. Acabada la misa salió la procesión, portando las reliquias del Lignum Crucis el párroco de Camposancos, Ángel Soliño, mientras el párroco de A Guarda, Juan Luís Martínez Diz, llevaba la reliquia de Santa Trega. Las andas de la Santa, fueron llevadas por devotas en una jornada caracterizada, como viene siendo habitual en los últimos meses, por altas temperaturas. Acompañando la procesión, y cerrando la comitiva, iba el grupo de gaitas del Club de la Tercera Edad.

En el área del Púlpito, tuvieron lugar las tradicionales pujas de los productos ofrecidos a Santa Trega, una variedad de contenidos que fueron subastados “al mejor postor”, destacando la tradicional tarta que esondia en su interior una sorpresa.

Fueron muchas las familias que se acomodaron en el Trega para almorzar y pasar gran parte del día. La jornada mantuvo así el carácter tradicional de esta celebración, que cada año combina el componente religioso con el encuentro entre vecinos, familias y visitantes. El buen tiempo favoreció que numerosos asistentes prolongasen su estancia en el monte, compartiendo comidas y momentos de convivencia en un lugar que se convertió en punto de encuentro para A Guarda.

Contenido patrocinado

stats