Un festival donde el patrimonio tiene poder creador
“Música no Claustro” ofrecerá en el claustro de la Catedral siete conciertos abiertos a todos y que abordarán géneros diferentes
“Música no Claustro” celebra del 1 al 7 de agosto su vigésima edición convertido en una de las citas culturales más singulares del verano gallego. Durante siete noches, el claustro medieval de la Catedral de Tui volverá a reunir conciertos de música antigua, de cámara, contemporánea, jazz, flamenco y músicas actuales, pero también propuestas de investigación, divulgación y creación que han definido el proyecto desde sus inicios. Para su director, Samuel Diz, estos veinte años confirman que “el verdadero legado del festival no son únicamente los conciertos celebrados, sino las experiencias compartidas y la capacidad de seguir generando nuevas formas de entender el patrimonio”.
El aniversario invita este año a mirar hacia atrás, pero también a reflexionar sobre el futuro. Diz explica que “la programación nace de una doble conmemoración: las dos décadas del festival y los 800 años de la consagración de la Catedral de Tui. Ambos hitos confluyen en una edición que sitúa nuevamente al monumento en el centro de la actividad cultural, no como un simple escenario, sino como un espacio vivo e inspirador”.
El director recuerda que celebrar el festival en el único claustro medieval conservado de las catedrales gallegas supone una oportunidad excepcional. La riqueza arquitectónica, artística y documental del conjunto catedralicio ha sido desde el principio el motor de numerosas propuestas que buscan acercar ese patrimonio a la ciudadanía y convertirlo en fuente de nuevas iniciativas culturales.
La programación se articula este año en torno a dos grandes líneas. Por una parte, los siete conciertos nocturnos que reunirán a artistas estrechamente vinculados a la historia del festival. El concierto inaugural recuperará sobre un mismo escenario a Samuel Diz, Patricia González, Anxo Pintos, Begoña Riobó y Jonatan Alvarado, mientras que durante la semana regresarán intérpretes que han marcado diferentes etapas del certamen, como Silvia Márquez Chulilla junto a la soprano Eugenia Boix, con un nuevo programa alrededor del órgano construido por Gerhard Grenzing.
Paralelamente, “Resonancias” amplía el espacio dedicado a la investigación y la divulgación del patrimonio musical mediante conversaciones abiertas, talleres y actividades centradas en los instrumentos musicales. Diz explica que esta iniciativa “nace de la evolución del antiguo Foro Profesional de Instrumentos Musicales y pretende acercar al público el trabajo de luthieres, intérpretes e investigadores, poniendo el foco en los procesos artesanales que hay detrás de la música" y añade que “el festival recupera simbólicamente ese espíritu creador al convertir los instrumentos musicales en protagonistas de un proceso donde patrimonio y creación contemporánea conviven de forma natural”.
La interdisciplinariedad ha sido otra de las señas de identidad del proyecto desde sus primeras ediciones y, en esta ocasión, se incorpora además un ámbito hasta ahora poco explorado: la salud mental. El concierto de la violinista Sara Areal, con el proyecto “Huermo Infinito”, abordará el bienestar emocional y las condiciones de vida de quienes se dedican profesionalmente a la música, mientras que la contrabajista y experta en neurociencia Giulia Valle protagonizará una conversación junto a la musicóloga Pilar Serrano Betored sobre neurociencia, creación musical y perspectiva de género. Diz considera que la cultura también debe abrir espacios para reflexionar colectivamente sobre este tipo de realidades.
Este año habrá también varios estrenos absolutos de compositoras contemporáneas y en la reinterpretación de partituras conservadas en el Archivo de la Catedral. Algunas serán interpretadas tal y como fueron concebidas siglos atrás, mientras que otras cobrarán una nueva dimensión con instrumentos modernos, como el saxofón, estableciendo un diálogo entre la música barroca y la creación actual.
El responsable del festival subraya igualmente la creciente capacidad de atracción de público. Junto a los asistentes de Tui acuden cada año numerosos espectadores procedentes de Vigo, además de visitantes del resto de Galicia y de otros puntos de España. La decisión de Guadi Galego de ofrecer en Tui su único concierto estival constituye, a su juicio, una muestra del reconocimiento alcanzado por una cita, que ha sabido consolidar una identidad propia.
Después de veinte ediciones, Samuel Diz sigue convencido de que el mayor atractivo del festival continúa siendo la propia experiencia de escucha. Recuerda que muchas personas descubren por primera vez el claustro gracias a Música no Claustro y confía en que quienes aún no conocen el certamen aprovechen esta edición para acercarse a un espacio donde, asegura, la música ocupa realmente el centro de todo. "Es un festival para escuchar", resume.
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