El mercado de Valença: “La ciudad estaba parada sin la presencia de los españoles”
“Por fin están regresando los gallegos”, exclamaba Rosa aliviada mientras vendía un frasco de miel de sus colmenas en el puesto del mercado municipal. Situado a escasos metros del recinto de la feria, este edificio inaugurado en los noventa por el entonces presidente de la República, el socialista Mário Soares, acoge a productores de las inmediaciones que venden productos de sus huertas, huevos caseros, plantas y legumbres a granel.
El miércoles es para ellos el día fuerte con el “empujón” que supone la celebración del mercadillo, algo que durante tres meses “desapareció. Se sentía mucho su falta, apenas había movimiento y ahora ya es diferente, se nota que abrió la frontera”. Y es como reconoce Celeste mientras dobla unas mantas en su negocio de lavandería y productos de limpieza “la ciudad estaba muy parada, las calles vacías y no había casi coches. Han sido unos meses muy complicados para todos”.
Pese a todo, en los estacionamientos que se encuentran en las calles cercanas a la feria, la presencia de coches con matrícula española era todavía anecdótica, muy lejos de lo que normalmente se puede encontrar un miércoles de mañana en las calles de Valença.
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