La Catedral de Tui celebra 800 años

El presidente del Parlamento y otras autoridades de Galicia y Portugal asistieron ayer a la inauguración del Año Jubilar

La eucaristía celebrada ayer en la Catedral de Tui, oficiada por ocho arzobispos y obispos gallegos y de Portugal y seis sacerdotes más de Galicia y Frómista.
La eucaristía celebrada ayer en la Catedral de Tui, oficiada por ocho arzobispos y obispos gallegos y de Portugal y seis sacerdotes más de Galicia y Frómista.

No se sabe cuándo comenzó la construcción de la catedral de Tui, pero sí se conoce la fecha exacta de su inauguración y consagración a Santa María: el 30 de noviembre de 1225, con el obispo Esteban Egea. Ayer, para conmemorar este 800 aniversario, se dieron cita no uno sino ocho obispos: los cinco de Galicia (el arzobispo de Santiago y los obispos de Tui-Vigo, Mondoñedo-Ferrol, Lugo y Ourense), además del emérito de Tui-Vigo, el arzobispo de Braga y el arzobispo emérito de Tánger, de origen gallego, así como varios sacerdotes, entre ellos el de Frómista, de donde era San Telmo. También asistieron numerosas autoridades civiles y militares de Galicia y Portugal, entre ellas el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices; el conselleiro de Cultura, José López Campos, y el alcalde de Tui, Enrique Cabaleiro.

Fue un acto lleno de simbolismo, que tuvo como antesala la apertura del Altar de las Reliquias y que sirvió, además, para dar inicio al Año Jubilar, que comporta la indulgencia plenaria; o lo que es lo mismo, el remisión de la pena que conllevan los pecados perdonados en confesión.

El arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, que presidió la eucaristía, en un discurso en español y gallego, se refirió al periodo de Adviento que ahora se inicia y llamó en este aniversario a ser “memoria del futuro” y “piedras vivas” para reavivir la esperanza en la Iglesia, tal y como señala el actual papa, León XIV.

El obispo de Tui-Vigo, monseñor Antonio Valín Valdés, que se refirió a la catedral como “a casa de todos”, avogó en su intervención porque el Año Jubilar “nos sirva para volver ás nosas raíces”. “Queremos que, durante este ano, a nosa Catedral se converta nesa ‘casa de portas abertas e no hospital de campaña’ da que nos falaba o benquerido papa Francisco, e así quen se achegue a nós se poida sentir acollido e curado de todas as súas doenzas e feridas. Queremos que esta conmemoración nos sirva para comprender mellor o sermos Igrexa, comunidade de crentes presente nesta terra concreta, coa súa cultura, lingua e idiosincrasia propia, que desde aquí quere facer realidade o Reino universal anunciado por Xesucristo”.

La de ayer fue la primera cita de una agenda de actividades que se prologará a lo largo de 2026.

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