El Alto da Groba, hogar de un fósil viviente único en Galicia
El anostráceo fue descubierto por Anabam que ahora hizo otro trabajo de campo sobre estos habitantes de las charcas
La certificación de la presencia de un tipo de anostráceos en el Baixo Miño, quizás también de la provincia e incluso de Galicia, donde escasean las referencias bibliográficas, se encuentra en el Alto da Groba, Santa María de Oia-Baiona, según los estudios realizados por Anabam (Asociación Naturalista do Baixo Miño), que acaba de actualizar los datos de una especie que este colectivo descubrió en la comarca en 2012.
De nombre Tanymastix stagnalis, la presencia de estos minúsculos seres, considerados fósiles vivientes porque no cambiaron su morfología desde el Jurásico (200-150 millones de años), constatan la importancia que tiene este enclave en la biodiversidad gallega, ya que no hay que olvidar tampoco que es uno de los escasos lugares donde habita el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), además de zona de paso del buitre leonado y del chorlito carambolo, (Charadrius morinellus), por mencionar solo algunos ejemplos.
Un grupo de trabajo formado por Carlos Angílica Entenza; Luis Dorado Senra; Agustín Ferreira Lorenzo y María Consuelo González de Dios, se desplazó una vez más al Alto de la Groba para tomar nuevos datos. Agustín Ferreira recuerda el hallazgo de esta especie en el año 2012: “comenzamos las labores de prospección, para lo cual íbamos pertrechados con ganapán y coladores de los utilizados en las casas. Comenzamos escudriñando la superficie y, luego, el fondo. De cada pasada, sacábamos un bueno número de ‘cágados’, algunos de buen tamaño. Con los coladores, debido a tener una malla más fina, venía también algo de fango. En una de las detenidas observaciones del fango, nos permitió ver a unos diminutos seres moviéndose en la lama, pero no acertábamos a saber qué eran. Los datos observados no eran suficientes para determinar qué estaban viendo, así que nviaron fotografías y descripciones a Juan García de Lomas, de la Universidad de Cádiz, informando que se trataba de la especie Tanymastix stagnalis, si bien no descartaba la posibilidad de que fuesen T. affinis. Con este dato, ya se pudo bucear en la bibliografía y conocer qué nueva especie se encontraba en algo tan aparentemente simple, pero de rico contenido, como una “poza de A Groba”.
Estos fósiles precisan de unas condiciones bastantes "raras": habitan aguas frías, depositando los huevos que eclosionan en poco tiempo. Hay que señalar, que estos huevos pueden estar varios años "operativos", pues si la charca seca, no eclosionarán hasta que haya condiciones idóneas. Nadan de un lado para otro de espaldas al fondo. Su cuerpo es transparente. Poseen 11 pares de apéndices torácicos, phyllopodia, que les sirven para nadar. Se alimentan por filtración. Miden 10 milímetros con una franja longitudinal negra y ojos saltones.
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