Alcaldes de Galicia y Portugal demandan soluciones en el Miño

Los regidores de los municipios del Baixo Miño y Alto Minho se reunieron ayer para reclamar respuestas firmes y eficaces a problemas estructurales de su cauce

Un instante de la reunión de los representantes de la AECT Río Miño.
Un instante de la reunión de los representantes de la AECT Río Miño. | Atlántico

Los alcaldes de los municipios bañados por el río Miño exigen una gestión conjunta y coordinada del tramo internacional del río Miño y reclaman respuestas urgentes de los gobiernos de Portugal y de España ante problemas que se están agravando sobre el terreno.

La causa es la ausencia de una respuesta eficaz a problemas estructurales que afectan al río, como la sedimentación del tramo internacional, con impactos directos en la navegabilidad, en la seguridad, en la pesca y en el turismo; la proliferación de especies exóticas invasoras, y la gestión de los caudales transfronterizos, con efectos significativos en los ecosistemas, en las actividades económicas tradicionales y en la seguridad de las poblaciones.

Los municipios de las dos márgenes advierten de que la fragmentación institucional y la falta de coordinación entre entidades impiden respuestas eficaces sobre el terreno, a pesar de la gravedad y persistencia de los problemas identificados.

En este contexto, los municipios reiteran la petición de que ambos Estados asuman los problemas ambientales del río Miño como prioridad en la XXXVI Cumbre Luso-Española, prevista para lo 29 de enero, defendiendo que el río sea incluido en la agenda del encuentro bilateral.

“El territorio está unido y habla con una sola voz”, afirman los municipios, defendiendo que el río Miño requiere respuestas conjuntas, estructuradas y urgentes. Los alcaldes están trabajando de manera coordinada entre ambos márgenes y subrayan que el tramo internacional del río Miño es el más humanizado y dinámico de toda la frontera luso-española, asumiendo un papel central en la identidad cultural del territorio y siendo un recurso ambiental, social y económico fundamental para las comunidades ribereñas. Alertan también de la percepción de abandono por parte de los Estados centrales, en contraste con la importancia estratégica del río Miño para el territorio y para las poblaciones que de él dependen.

La posición fue asumida de manera unánime en el marco de la Comisión de Trabajo del Pacto del Río Miño, creada a propuesta de la actual Dirección de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial (AECT) del Río Miño, liderada por José Manuel Vaz Carpinteira, y aprobada en asamblea general, que acordó la integración de los municipios de Salvaterra do Miño, Tui y O Rosal, en la orilla gallega; y de Melgaço, Valença y Caminha, en la portuguesa.

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