Nigrán renuncia a las banderas azules y a tener playas en buenas condiciones
Vecinos y hosteleros alertan del mal estado de los arenales, llenos de algas y con instalaciones que no funcionan
Vecinos y hosteleros de Nigrán han alertado sobre el mal estado de los arenales del municipio que, por sexto año consecutivo, llegarán al verano sin ninguna bandera azul por decisión de su alcalde, Juan González. Playas llenas de algas, baldosas levantadas en el paseo marítimo, duchas que no funcionan, baños sin limpiar o rampas en mal estado son algunas de las deficiencias que señalan los nigraneses.
Nigrán lleva desde el año 2019 sin distintivos de calidad para sus playas y el único motivo, tal y como explica María José Pino, del grupo municipal del PP, es que el alcalde asegura que obtener las banderas resulta “caro” al estar gestionado por una empresa privada. "La realidad es que al no ir a por las banderas él puede arreglar las playas cuando él quiere, y no necesita tenerlas a punto antes del verano”.
Desde el PP afirman haber recibido numerosas peticiones de vecinos y hosteleros para negociar con Juan González sobre los arenales, pero en el caso de los hosteleros, “ya dan la lucha por perdida”. “El año pasado, vecinos de toda la vida de Playa América nos pidieron solicitar al Concello unas baldosas para arreglar unas que estaban sueltas. Lo llevamos a pleno y el alcalde dijo que eso no hacía falta”, detalla Pino. Sobre la limpieza de los arenales, los populares aseguran que solo recibe una limpieza al año: un par de días antes de San Juan. “Hace dos años fue un descontrol y el año pasado tuvieron que tomar medidas para que la gente no dejara la basura después de las hogueras, pero en este último puente, fuimos a ver los arenales y estaba todo sucio, lleno de hierbas, algas y con baldosas rotas por todos los lados. Todas las playas de Nigrán están abandonas”, inciden desde el PP. El abandono de las playas de Nigrán tiene su origen en 2017, cuando la Xunta abrió un expediente sancionador al Concello por una infracción muy grave contra la salud pública por la contaminación y posterior enfermedad de varios bañistas, entre ellos una embarazada. Todos estaban en la desembocadura del río Muíños, que en múltiples analíticas arrojó resultados ocho veces por encima de lo permitido de bacteria escherichia coli.
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