Nigrán recupera un patrimonio con cinco siglos de historia
Val miñor
El cruceiro Suárez-Yáñez fue restaurado por una empresa especializada y colocado en su lugar original frente al pazo del siglo XV
El cruceiro Suárez-Yáñez vuelve a formar parte del paisaje de Parada, en Nigrán, después de una intervención que ha permitido recuperar los elementos que resultaron dañados por la borrasca de enero del año pasado. Más allá de su reposición, los trabajos han supuesto una actuación especializada sobre uno de los cruceiros más antiguos de la comarca, documentado desde 1583 y catalogado como elemento patrimonial especialmente protegido.
La restauración fue realizada por la empresa nigranesa ARA Restauración y Conservación de Patrimonio, contratada por el Ayuntamiento por 14.374 euros, y ha incluido distintas técnicas destinadas tanto a recuperar la apariencia original como a consolidar la estructura de piedra.
El proceso comprendió limpieza en seco y en húmedo, eliminación de colonización biológica, consolidación del granito, recomposición de los fragmentos fracturados, relleno de pérdidas de material, reparación estructural y aplicación de una protección final.
La actuación fue necesaria después de que el temporal partiese parte del capitel y de la cruz, que se desprendieron y quedaron fragmentados. La cruz, uno de los elementos más destacados del conjunto, presenta en una de sus caras la representación de Cristo crucificado y en la otra una Piedad. Al tratarse de un elemento catalogado y especialmente protegido, la intervención necesitó autorización de la Dirección Xeral de Patrimonio, que dio luz verde a los trabajos. La inscripción existente en el pedestal sitúa su origen en 1583, mientras que otra inscripción localizada en la base del fuste señala una intervención de 1778, vinculada a Benito Araujo, teniente coronel de la provincia de Tuy.
La estructura actual permite distinguir diferentes partes. El conjunto se levanta sobre una plataforma de cuatro escalones octogonales, sobre la que se sitúa un pedestal de base cuadrada con las esquinas biseladas. Según la información facilitada por el Ayuntamiento, estos serían los elementos que conservarían la parte correspondiente al cruceiro primitivo del siglo XVI. Sobre ellos se eleva el fuste, rematado por un capitel de tipo toscano, y finalmente la cruz con sus dos representaciones escultóricas. Su valor se entiende también por el lugar donde está, junto a la EP-2106, frente al pazo.
El propio inmueble está documentado, como mínimo, desde el siglo XV y figura entre los elementos de interés patrimonial de la parroquia en la documentación municipal.
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