Al Qaeda, 25 años después: amenaza dispersa y resiliente
La red trasladó su “centro de gravedad” a África, y sus filiales concentran allí sus actividades
Veinticinco años después del atentado del 11 de septiembre de 2001 -el mayor ataque terrorista de la historia, perpetrado por Al Qaeda y responsable de miles de muertes- la organización fundada por Usama bin Laden sigue representando una amenaza global, aunque ya no ocupa el centro de atención de Estados Unidos y sus aliados. Expertos del Soufan Center, como Colin P. Clarke y Clara Broekaert, describen una paradoja: Al Qaeda es hoy menos prioritaria en la agenda de seguridad occidental, pero más numerosa, más extendida y más cohesionada que en 2001.
La organización ha sobrevivido a la eliminación de su liderazgo histórico -Bin Laden en 2011 y Ayman al Zawahiri en 2022- mediante una estructura descentralizada basada en filiales regionales. Cuando ejecutó el 11S, contaba con unos 400 combatientes; hoy, según la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), suma entre 15.000 y 28.000 milicianos en todo el mundo, a los que se añaden los 12.000 a 18.000 de Estado Islámico y sus ramas.
El “centro de gravedad” de Al Qaeda ya no está en Afganistán o Oriente Próximo, sino en el África Subsahariana. Allí operan sus filiales más activas: Al Shabaab en Somalia, considerada la más fuerte, y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) en el Sahel, la más mortífera. Esta expansión territorial no implica una reducción del riesgo para Occidente. Al contrario, los expertos advierten que las filiales locales, aunque motivadas por agendas regionales, podrían evolucionar hacia amenazas transnacionales.
El Consejo de Seguridad de la ONU confirma que estas filiales no actúan como grupos aislados. Comparten fondos, entrenamiento y planificación. Un ejemplo: los 15 millones de dólares obtenidos por JNIM (Grupo de Apoyo al Islam y a los musulmanes, una coalición yihadista armada activa en el Sahel) en un rescate en 2023 terminaron financiando también a otras ramas de la red.
Al frente
Al Qaeda afronta este aniversario sin líder oficial declarado, aunque se considera que Saif al Adel -antiguo escolta de Bin Laden y actualmente en Irán o en tránsito hacia Afganistán- dirige la organización. Su liderazgo ha reforzado la cohesión interna y la capacidad de sostener campañas prolongadas.
La mayor preocupación de los analistas es que el desplazamiento del foco estratégico de Estados Unidos hacia China, el narcotráfico o el extremismo doméstico esté generando una peligrosa complacencia.
Como advierte Aaron Y. Zelin, investigador estadounidense especializado en movimientos yihadistas: “Estados Unidos está desmantelando su memoria antiterrorista en un momento en que su adversario cuenta con ser olvidado”.
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