Portugal vota en unas presidenciales marcadas por el auge de la ultraderecha
Las encuestas apuntan a una segunda vuelta entre el socialista António José Seguro y el líder de Chega, André Ventura
Portugal acude este domingo a las urnas para elegir a su nuevo presidente en las elecciones más disputadas de las últimas décadas, en las que todo apunta a una segunda vuelta entre el socialista António José Seguro y el ultraderechista André Ventura, de Chega.
“Todos contra Ventura” podría haberse erigido en el lema oficioso de una campaña en la que los principales candidatos —sobre todo al principio, cuando los sondeos mostraban un empate técnico entre cuatro— han estado apelando al voto útil para contar al menos con un candidato “demócrata” en segunda vuelta, escenario más probable y que solo ha ocurrido una vez en democracia.
En esos términos pidió el voto Seguro, el socialista está en cabeza con el 20% de los apoyos según las encuestas y ha protagonizado una campaña de menos a más. Pese al rechazo de algunos barones socialistas y alejado de las estructuras del partido, la formación ve, a medida que llega el domingo, más cerca recuperar la Jefatura del Estado.
“El caramelo es demasiado goloso como para dejarlo pasar”, valora para Europa Press Héctor Sánchez Margalef, investigador principal del CIDOB, para quien la victoria de Seguro refrendaría la recuperación electoral de los socialistas tras el mal resultado de las legislativas de principios de 2025.
“No era el candidato favorito del partido, pero sí que es el que ha decidido tomar el paso”, asegura Margalef sobre Seguro, prácticamente retirado desde que perdió las primarias de 2014 con el ex primer ministro y actual presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Segunda vuelta prevista para el 8 de febrero
Por su parte, la derecha, que copa la mayoría de las once candidaturas, también ha apelado al voto útil conservador, agitando los fantasmas del “fracaso del socialismo”.
El líder de Chega afronta la cita como una prueba de su alcance electoral tras el revés de las municipales y con vistas a su verdadero objetivo: ser primer ministro. Los sondeos coinciden en que con alrededor del 19% de los votos puede pasar a la segunda vuelta del 8 de febrero, algo que no sucede desde 1986, aunque no así que pueda ganarla.
El pasado reciente apunta a un cordón sanitario contra Chega, por lo que una eventual llegada de Ventura al Palacio de Belém podría movilizar el voto de la izquierda en segunda vuelta.
“Quien se enfrente a Ventura no sería la primera vez que recoge votos de manera transversal”, explica Margalef, recordando que históricamente los grandes partidos portugueses han sabido pactar sin el nivel de polarización existente en otros países.
Ventura, con poco que perder y mucho que medir
Ventura es el candidato menos transversal. Su retórica racista y su simpatía por el dictador António de Oliveira Salazar dificultan el apoyo de liberales y conservadores moderados.
Sin embargo, el dirigente ultraderechista no tiene nada que perder. “Está midiendo dónde está su techo electoral. Para él es un examen con bajo coste político”, explica el investigador del CIDOB.
Margalef advierte de que una presidencia de Ventura implicaría más riesgos para la estabilidad democrática que otras opciones, por su crítica al régimen del 74 y su posible uso no ortodoxo de las atribuciones presidenciales, con Polonia como precedente de interferencia política desde la jefatura del Estado.
Las presidenciales más reñidas en décadas
Hasta hace una semana había cuatro candidatos con opciones reales de pasar a segunda vuelta, más un quinto, el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, que ha perdido fuerza tras un inicio prometedor de campaña.
Compiten por el voto del centro derecha Luís Marques Mendes (PSD) y el liberal João Cotrim de Figueiredo, a quien algunos sondeos sitúan muy cerca de Ventura.
La participación suele ser menor que en las legislativas y no se prevé un gran cambio pese a la igualdad, con un 15% de indecisos. Los cuatro favoritos —Seguro, Ventura, Cotrim de Figueiredo y Mendes— se mueven entre el 20% y el 17%, por lo que el voto indeciso será clave en primera vuelta.
Los retos del próximo presidente de Portugal
Portugal es una república semipresidencialista en la que el jefe del Estado puede disolver el Parlamento, vetar leyes, convocar elecciones e indultar, con capacidad real de influir en la estabilidad política.
El actual presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, disolvió el Parlamento en tres ocasiones, dos de ellas durante gobiernos socialistas, rompiendo la tradicional neutralidad institucional.
Especialmente controvertida fue la disolución tras un caso de corrupción que posteriormente quedó en nada. “El debate está en si esa decisión fue lo mejor para el país o para su partido”, apunta Margalef.
Para el próximo presidente, el principal reto será recuperar consensos y frenar la polarización. “Portugal era hasta hace poco uno de los países menos polarizados de Europa y cada vez lo está más. Es un desafío que no es exclusivo de Portugal, sino del conjunto del continente”, concluye el investigador del CIDOB.
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