Marruecos dará al Sáhara un presidente elegido por su rey
El Gobierno marroquí desarrolla la autonomía y espera la opinión de la comunidad internacional
Marruecos ha desarrollado finalmente su plan de autonomía para el Sáhara Occidental que presentó en 2007, tal y como reclamaba la reciente resolución 2797 del Consejo de Seguridad, ofreciendo a la antigua colonia española un autogobierno que estará dirigido por una persona designada por Mohamed VI y que para salir adelante requerirá el visto bueno del conjunto de los marroquíes en un referéndum.
Así consta en el documento de 40 páginas que elaboraron tres consejeros reales -el exministro de Exteriores Taieb Fassi-Fihri, el jurista Omar Azziman (embajador en España entre 2004 y 2010) y Fuad Ali El Hima, principal asesor y hombre de confianza del monarca- cuyo contenido adelantaron esta semana medios marroquíes como “Yabiladi” y “Le Desk” y el español “Atalayar”, muy próximo a Rabat.
La publicación de algunos detalles de la oferta que ha puesto sobre la mesa el reino alauí se produjeron tras la reunión celebrada el 8 y 9 de febrero en la Embajada estadounidense en Madrid. La cita reunió a los jefes de la diplomacia de Marruecos y el Frente Polisario, así como de Argelia y Mauritania, y estuvo copatrocinada por el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, y el enviado para África, Massad Boulos, y el enviado de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura.
En opinión de Irene Fernández Molina, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad de Exeter, es un “globo sonda” para ver qué dice la comunidad internacional y, aunque lo que se plantea “parece bastante sensato” y está en línea con otros sistemas autonómicos -se citan los casos de España o Groenlandia-, “no hay garantías políticas ni jurídicas de que se va a llevar a la práctica”.
El presidente del Gobierno regional será investido formalmente por el rey Mohamed VI “con el fin de garantizar la coherencia constitucional y la unidad del Estado”, explicó “Atalayar”, mientras que “Le Desk” esgrimió que puesto que el monarca es quien nombra al primer ministro en Marruecos “aplicar una regla diferente al Sáhara crearía una asimetría institucional peligrosa”. Además, será el representante del Estado en la región.
Este es uno de los aspectos más controvertidos. En opinión de Fernández Molina, resulta “contradictorio” en un marco hipotético de autonomía, ya que lo deseable sería la elección directa.
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