Japón recuerda Hiroshima y reabre el debate antinuclear

La primera ministra, Sanae Takaichi, no descarta variar la histórica postura de los tres principios

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. | EP

Cuando Japón conmemora el 81 aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima, el país afronta un intenso debate sobre el futuro de su política antinuclear. La efeméride, que reúne a supervivientes, autoridades y delegaciones internacionales en el parque conmemorativo de la paz, cobra este año un significado especial por el deterioro del contexto de seguridad en Asia y las crecientes dudas sobre la vigencia de algunos principios históricos de defensa.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Japón mantiene los tres principios no nucleares: no poseer, no producir y no permitir la entrada de armas nucleares en su territorio. Estos principios, reforzados por el trauma de Hiroshima y Nagasaki, se han convertido en un símbolo del pacifismo japonés y de su compromiso con la no proliferación. Sin embargo, el avance del programa nuclear de Corea del Norte, la expansión militar de China y la rivalidad entre grandes potencias reabrieron un debate que durante décadas permaneció prácticamente cerrado.

En la ceremonia, la primera ministra Sanae Takaichi reafirmó la vigencia de los tres principios no nucleares y recordó la responsabilidad histórica de Japón como única nación víctima de ataques atómicos. No obstante, también defendió un enfoque realista ante un entorno de seguridad cada vez más complejo y reconoció la necesidad de evaluar la posición japonesa en los debates internacionales sobre disuasión y desarme.

Las especulaciones aumentaron después de que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, afirmara que la cuestión nuclear debía debatirse sin tabúes. Sus palabras alimentaron la posibilidad de revisar, al menos teóricamente, el principio que impide la entrada de armas nucleares en territorio japonés.

La paradoja japonesa es evidente. Aunque mantiene una política antinuclear, su seguridad depende del paraguas nuclear de Estados Unidos. Además, Japón dispone de la capacidad tecnológica e industrial necesaria para desarrollar armamento nuclear si alguna vez optara por hacerlo.

Mientras los hibakusha insisten en la necesidad de avanzar hacia el desarme, el Gobierno prepara nuevos documentos estratégicos que podrían introducir una interpretación más flexible de su política de seguridad.

El aniversario de Hiroshima vuelve así a recordar una tragedia histórica, pero también refleja un debate que marcará el futuro de Japón.

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