Conflicto en Oriente Próximo
Israel bombardea supuestos objetivos de Hezbolá en el sur de Beirut
Conflicto en Oriente Próximo
Beirut ha vuelto ser objetivo este miércoles de los ataques de Israel. El ejército ha bombardeado el sur de la capital de Líbano, en esta ocasión contra "sedes terroristas" y "lugares usados para almacenar armas" supuestamente pertenecientes al partido-milicia chií Hezbolá, sin que por ahora haya detalles sobre víctimas o daños.
Así, el Ejército israelí ha subrayado que "seguirá actuando con fuerza contra la organización terrorista Hezbolá, que ha decidido sumarse a la lucha y operar bajo los auspicios del régimen iraní". "No permitiremos que se dañe a los ciudadanos del Estado de Israel", ha manifestado a través de un comunicado.
"Antes de los bombardeos se adoptaron medidas para evitar daños a los civiles", ha destacado, en referencia a unas nuevas órdenes de evacuación emitidas poco antes para varias zonas del sur de Beirut, concretamente en los barrios de Haret Hreik y Burj al Barajné.
En este sentido, el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, trasladó a la población que "debe abandonar inmediatamente la zona e ir hacia el este por la autovía de Damasco", después de que Naciones Unidas elevara el martes a cerca de 700.000 los desplazados en Líbano por los ataques y órdenes de evacuación de Israel.
Las autoridades libanesas han elevado a 570 los muertos a causa de la oleada de bombardeos lanzada por Israel en respuesta al disparo de proyectiles por parte del partido-milicia chií libanés Hezbolá en venganza por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país asiático.
Israel ya había lanzado durante los últimos meses decenas de bombardeos contra Líbano a pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 argumentando que actúa contra actividades de Hezbolá y asegurando que, por ello, no viola el pacto, si bien tanto las autoridades libanesas como el grupo se han mostrado críticos con estas acciones, igualmente condenadas por Naciones Unidas.
El alto el fuego contemplaba que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus efectivos del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en el territorio de su país vecino, algo también criticado por Beirut y el grupo chií, que exigen el fin de este despliegue.
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