Israel apunta al petróleo y una nube tóxica envuelve Teherán
Guerra en Oriente Medio
El ataque israelí, por primera vez, a objetivos petrolíferos sitúa la guerra en una fase más virulenta
En Irán ya no se salva ni el petróleo, por cuyo control pugna EEUU, sabedor de que el primer cliente iraní es China. Por primera vez desde el inicio de la contienda, Israel apuntó ayer a las infraestructuras petroleras y de suministro de Irán. Al menos cinco instalaciones petrolíferas estuvieron en el punto de mira de los bombardeos israelíes. La primera consecuencia fue que Teherán, la capital del país, se vio envuelta en una especie de nube tóxica de humo y crudo. Al menos cuatro conductores de camiones cisterna murieron en un ataque a gran escala que marca una “nueva fase peligrosa” del conflicto, según el propio Gobierno iraní. El derrame de petróleo procedente de los depósitos destruidos por los ataques israelíes se fitró a parte del sistema de alcantarillado de Teherán.
En este sentido, el Gobierno iraní avisó ayer de que no tiene ni la más mínima intención de negociar una paz al conflicto abierto esta semana con EEUU a menos que cesen inmediatamente los ataques contra su territorio. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, avisó en entrevista con la cadena estadounidense NBC que esta situación “difiere por completo” del conflicto del verano pasado; otra operación conjunta entre EEUU e Israel contra las instalaciones nucleares del país.
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