La huelga general de Francia, seguida por 600.000 personas
Culmina semanas de disturbios que aumentan la tensión social a niveles no vistos esta década
Entre 600.000 y 1,5 millones de personas, según Gobierno y sindicatos, recorrieron ayer las calles de las principales ciudades de Francia durante la huelga general que, por ahora, culmina semanas de protestas y disturbios que han elevado la tensión social en el país a niveles nunca vistos esta década.
La combinación de las movilizaciones de estudiantes para exigir una reforma de la educación secundaria con la reaparición del movimiento de los “chalecos amarillos” para denunciar el coste de la vida y exigir la dimisión del presidente Emmanuel Macron, se saldó con una espiral de protestas y violencia hasta concluir con el parón nacional de este jueves, convocado por los sindicatos en defensa del poder adquisitivo.
Entre 40.000 y 80.000 personas se concentraron solo París, la capital gala, una cifra ligeramente superior a la registrada en el pasado.
Fueron convocadas unas 250 acciones y manifestaciones, según datos de la CGT, mientras el Gobierno dijo mantenerse “extremadamente alerta” tal y como recalcó el portavoz, Maud Bregeon, que afirmó que “no cabe ni por asomo volver a vivir, de manera alguna, lo vivido el 17 de octubre”
Al caer la noche, la Plaza de la Nación seguía llena de manifestantes mientras la Policía bloqueaba el acceso a las estatuas de la fuente central y hubo constancia de primeras acciones de las fuerzas antidisturbios.
El miércoles por la noche, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 agentes de policía y gendarmes de cara a la jornada de hoy y prometió una respuesta “extremadamente firme” ante cualquier posible “disturbio”.
Respuesta firme
Asimismo, advirtió de la necesidad de ofrecer una respuesta “firme” ante cualquier episodio de violencia y detalló en un comunicado que el operativo contempla la participación de unidades especializadas, además de drones, helicópteros, brigadas montadas, unidades caninas, 26 vehículos blindados Centaure de la Gendarmería y una quincena de vehículos anfibios. En este contexto, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció una “conferencia social” con sindicatos y organizaciones empresariales para este próximo lunes en Matignon, con el objetivo de “dar respuesta a las cuestiones de poder adquisitivo y salarios”, mientras que Lecornu pidió al Ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou.
El dispositivo puesto en marcha incluyó 110 unidades móviles y medios especializados para prevenir posibles altercados, saqueos y daños a establecimientos y bienes públicos. Además, las autoridades han mantenido contactos con las organizaciones sindicales y los prefectos para establecer recorridos que reduzcan los riesgos.
La autorización de las marchas estuvo condicionada a que sus itinerarios evitasen “zonas sensibles”, incluidos determinados centros urbanos que registraron incidentes en el pasado, y a que los sindicatos dispongan de medios propios capaces de controlar las concentraciones. Interior anunció controles exhaustivos en carreteras, vías ferroviarias y estaciones.
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